Spanish poem
Remy Belleau
¡Ah!, os lo ruego, ojos míos, quered serme corteses; suministradme llanto, brindadme la fontana que no se seca nunca, del agua de mi pena; ¡por esta vez al menos suministradme lágrimas!
Siento un dolor tan fuerte que vela mi garganta, que me hiela la sangre y mi hálito retiene, y siento que me lleva la muerte de la mano a donde los pastores son grandes como reyes.
Me viene este dolor de un íntimo deseo de ver, estando ausente, las gracias de mi vida, ya presto a abandonarla, y de besar de nuevo
su pecho nacarado, de ver sus lindos ojos, su mano diminuta, su gracia peregrina, y morir en sus labios de púrpura y de oro.