Spanish poem
Desencanto
by Dolores Veintimilla (1829–1857)
¿Por qué mi mente con tenaz porfía Mi voluntad combate; y obstinada, Tristes recuerdos de la infancia mía Ofrece a mi memoria infortunada? ¿Por qué se cambia el esplendente día En mustia sombra del dolor velada, Y a la sonrisa de inocente calma Sucede el llanto y la ansiedad de mi alma?
Las puras flores que mi cien orlaron De mi frente fugaz se desprendieron, Y cual sombra levísima pasaron En pos llevando el bien que me ofrecieron. Sólo las horas del dolor quedaron; Las horas del placer nunca volvieron, Y de mi vida en el perdido encanto Sólo me queda por herencia el llanto.
Yo era en mi infancia alegre y venturosa Como la flor que el céfiro acaricia, Fascinada cual blanda mariposa Que incauta goza en férvida delicia; Pero la humana turba revoltosa Mi corazón hirió con su injusticia Y veóme triste, en la mitad del mundo, Víctima infausta de un dolor profundo.