Spanish poem
XV
No quiere tierna amiga la fortuna enemiga puerto a mi vela dar, y en frágil barca nueva peregrino me lleva por borrascoso mar.
De nuevo separado me voy acongojado lejos de ti a vivir; sin verte, sin hablarte, sin poder consolarte; que es fuerza hoy el partir.
Cuando fatal desdicha el astro de tu dicha en su oriente eclipsó, con la eterna lazada de la amistad sagrada mi alma a la tuya unió.
Entonces, pío el cielo, quiso que algún consuelo yo diese a tu dolor, y entonces fui dichoso... Mas ¡ah! que ya envidioso me aleja de tu amor.
Me aleja sí, importuno, donde placer ninguno sin ti no encontraré; donde en ausencia larga, a mi tristeza amarga consuelo no hallaré.
Pero no importa, pura tu imagen, mi ventura siempre, querida, hará, y, cual benigna estrella, consoladora y bella do quier me alumbrará.
Adiós mi tierna amiga; ya la barca enemiga se afana por partir; adiós, volveré a verte si el soplo de la muerte no apaga mi vivir.