Spanish poem
Sobre La Acera, Que El Sol Escalda
Sobre la acera, que el sol escalda, doblado el cuerpo la cruz obliga lomo imposible, que es una espalda desprecio y sobra de la fatiga, pasa la vieja, la inconsolable, la que es apenas un desperdicio del infortunio, la lamentable, carne cansada de sacrificio. La viejecita, la que se siente un sedimento de la materia, desecho inútil, salmo doliente del Evangelio de la Miseria. Luz de pesares, propios o ajenos, sobre la pena de su faz mustia dejan estigmas, de dolor llenos, entristeciendo su misma angustia, su misma angustia que ha compartido, como el mendrugo que no la sacia, con esa niña que ha recogido, retoño de otros, en su desgracia. Esa pequeña que va a su lado, la que mañana será su apoyo, flor del suburbio desconsolado, lirio de anemia que dio el arroyo. Vida sin lucha, ya prisionera, pichón de un nido que no fue eterno. ¡Sonriente rayo de primavera sobre la nieve de aquel invierno! Radiación rubia de luz que arde como un sol nuevo frente a un ocaso, triste promesa, mujer más tarde linda y deseada que será, acaso, la Inés vencida, la dulce monja de los tenorios de la taberna, cuando el encanto de la lisonja le dé su frase nefanda y tierna. Ritual vedado de sensaciones trágicos sueños, fiebres aciagas, hostias de vicios y tentaciones de las alegres jóvenes magas ¡Qué de heroínas, pobres y oscuras en estos dramas! ¡Cuántas Ofelias! Los arrabales tienen sus puras tísicas Damas de las Camelias. Por eso sufre, la mendicante, como una idea terrible y fija que no ha empañado su amor radiante por esa hija que no es su hija. Mas sus bellezas de renunciada jamás del crudo dolor la eximen ¡Sin haber sido, siquiera, amada se siente madre de los que gimen! Madre haraposa, madre desnuda, manto de amores de barrio bajo: ¡Es una amarga protesta muda esa devota de San Andrajo, que conociese sólo los besos de rudos fríos en los portales, como descanso para sus huesos sólo le dieron los hospitales! Jirón humano que siempre flota sobre sus ansias indefinibles, bondad enferma que no se agota ni en las miserias irredimibles, que la torturan, sin un olvido para sus lacras, para su suerte, con la certeza de haber vivido ¡Como un despojo para la muerte! Por eso, a veces, tiene amarguras, tiene amarguras de derrotada, que se traducen en frases duras y dan en llanto de resignada, pues nunca supo la miserable, de amor alguno, grande o pequeño, que la alentara, no le fue dable sobre la vida soñar un sueño. La dominaron los sinsabores que la flagelan como a inocente: ¡En la vendimia de los amores fue desgranado racimo ausente! Fue la azucena sobre el pantano, flor de desdichas, a libertarla no vino nadie, no hubo una mano que se tendiese para arrancarla. Sin transiciones, siempre vencida, ni en el principio de su mal mismo tuvo las glorias de la caída: Su primer cuna ya era el abismo. Bajo un hastío que no deseara, pasó su noche sin una aurora sin que en la vida la conturbara ni una impaciencia de pecadora. Y así, ha guardado con sus pesares como un reproche, que se refleja en las arrugas, sus azahares de nunca novia, de virgen vieja. Los años muertos sólo dejaron esa agonía que no la mata. ¡Jamás a ella la aprisionaron, como entre flores, rejas de plata! Forjó ilusiones, y las más leves la sepultaron como en escombros, sobre su testa cayeron nieves y honras de harapos sobre sus hombros. Porque fue buena, dio en la locura de cubrir todas sus cicatrices: puso los besos de su ternura en sus hermanos, los infelices. Por eso, a veces, tiene su duelo en los cansados ojos sin brillo, llantos que caen como un consuelo sobre las llagas del conventillo. Carne que azotan todos los males, burla sangrienta de los muchachos, dádiva y sobra de los portales, mancha de vino de las borrachos: Ahí va la vieja, como una hiriente fórmula ruda de una ironía: llena de sombras en la esplendente, en la serena gloria del día. Tal vez alguna visión extraña ha conmovido su indiferencia, pues ha cruzado triste y huraña como una imagen de la demencia. ¡Y allá sombría, y adusto el ceño obsesionada por las crueldades va taciturna, como un ensueño que derrotaron las realidades!