Versos Spanish Federico Baráibar Al Llobregat

Spanish poem

Al Llobregat

by (1851–1918)

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  Cristalino, alegre río, Cinta de agua plateada Que engalanas   Campos que dora el estío, Y tantas nobles ciudades Catalanas;

  Que besas las santas peñas, Do baña sus pies de roca Monserrat,   Y corriendo entre las breñas, Riegas mi pobre cabaña, Llobregat.

  Si huyes gimiendo á buscar En los mares un consuelo A tus memorias,   Bien haces; que no has de hallar Quien allí el recuerdo insulte De tus glorias.

  Tus glorias, sueños hermosos, Visiones encantadoras Que pasaron;   Alcázares vaporosos Que al morir la luz del día Se borraron.

  ¿Qué fué de aquel tiempo, oh río, En que de los Berengueres Las banderas   Ondeaban con noble brío Del Monserrat en las cimas Altaneras?

  ¿Qué fué aquel tiempo de gloria En que al mundo daba leyes Aragón,   Y el viento de la victoria Siempre tremolar hacia Su pendón?

  ¿Dónde están los paladines, Los trovadores, las justas Y las damas   Que en palacios y festines Abrasaban corazones En sus llamas?

  Barcelona, Barcelona, Reina viuda que has perdido Tu belleza,   ¿Quién te robó tu corona? ¿Quién rompió tu aureo escudo De nobleza?

  Esos castillos feudales Que en las nubes se perdían Orgullosos,   Y en los picos eternales A gigantes semejaban Espantosos.

  De las montañas nevadas El tiempo logró borrarles Con su mano,   Cual nieblas amontonadas Que disipa el sol ardiente Del verano.

  Ni tu espejo, río, empaña, Ni enrojecen tus cristales Rumorosos,   Ya el caballo de campaña, Ni la sangre de guerreros Generosos;

  Ni ya turbantes, ni escudos Arrastran al mar soberbio Tus corrientes,   Ni los puñales agudos De Toledo, y la corazas Esplendentes.

  Ni interrumpen tu reposo Las pisadas del rendido Trovador,   Que entre tímido y gozoso, Va á cantarle dulces trobas A su amor.

  Y con el arpa colgada De una cinta de oro y seda Aprisa va,   Porque le espera su amada Y el ambiente de tu orilla Frío está.

  Ni ya, tal vez, besarán Mañana mis pobres chozas Enramadas   Tus ondas, ni turbarán Tu silencio mis cantares Y baladas;

  Pues todo á morir camina, Todo la hoz de los años Hiende y raja,   Desde la nudosa encina, Hasta la más leve arista De la paja.