Spanish poem
El Enfermo y la Vision
—«¡Con que de tus recetas exquisitas (Un enfermo exclamó) ninguna alcanza! El médico se fué sin esperanza, Contando por los dedos sus visitas.» Así desengañado, Y creciendo por horas su dolencia, De este modo examina su conciencia: —«En todos mis contratos he logrado (No lo niego) ganancia muy segura: Trabajé en calcular mis intereses. Aumenté mi caudal en pocos meses, Más por felicidad que por usura. Sin rencor ni malicia Hice que á mi deudor pusiesen preso: Murió pobre en la cárcel, lo confieso; Mas en fin es un hecho de justicia. Si por cierto instrumento Reduje una familia muy honrada Á pobreza extremada, Algún día leerán mi testamento. Entonces, muerto yo, se hará patente En la tierra, lo mismo que en el cielo, Para alivio de pobres y consuelo, Mi caridad ardiente.» Una Visión se acerca, y dice:—Hermano, La esperanza condeno Del que aguarda á morir para ser bueno: Una acción de piedad está en tu mano. Tus prójimos, según sus oraciones, Están necesitados: Para ser remediados Han menester siquiera cien doblones. —¡Cien doblones! ¡No es nada! Y si, porque Dios quiera, no me muero, Y después me hace falta ese dinero, ¿Sería caridad bien ordenada? —Avaro ¿te resistes? Pues al cabo Te anuncio que tu muerte está cercana. —¿Me muero?... Pues que esperen á mañana. La Visión se volvió sin un ochavo.