Spanish poem
Tenía Cierta Vieja De Costumbre
Tenía cierta vieja de costumbre, al meterse en la cama, arrimarse en cuclillas a la lumbre, en camisa, las manos a la llama. En este breve rato, le hacía un manso gato dos mil caricias tiernas: pasaba y repasaba entre sus piernas. Y como en tales casos la enarbola, tocaba en cierta parte con la cola. Y la vieja cuitada muy contenta decía: -Peor es nada.