Versos Spanish Fernán González de Eslava ¡Oh qué buen labrador, bueno!

Spanish poem

¡Oh qué buen labrador, bueno!

by (1534–1603)

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¡Oh qué buen labrador, bueno! ¡Qué buen labrador!

¡Ah! labrador excelente. Decláranos sabiamente. Tu labor y tu simiente ¿Qué significa, Señor? ¡Qué buen labrador! Todos los hombres nacidos Aperciban los sentidos, Oiga quien tuviere oidos. Oirá divino primor. ¡Qué buen labrador! Salí con mi ser divino Del Padre do estoy contino, Y al mundo, manso y benigno Vine á hacer mi labor. ¡Qué buen labrador! Vine á quitar la neguilla Y á dar divina semilla, Y en la Virgen sin mancilla La sembró divino amor. ¡Qué buen labrador! Sembré en el Ángel primero, Y esta cayó en el sendero Porque dijo: por mi quiero Igualarme al Criador. ¡Qué buen labrador! Y en Adán la sembré yo, Y esta entre espinas cayó, Cuando del mando excedió De su Dios y su Criador. ¡Qué buen labrador! En los de ley de Escriptura Sembré el grano de la altura, Y cayó en la piedra dura. Porque le faltó el humor. ¡Qué buen labrador! Viendo cuán mal acudia Esta labor que hacia, Acordé por mejor via De sembrar la ley de amor. ¡Qué buen labrador! Tomé la Cruz por arado Do mi cuerpo fué clavado, Y allí fué el perdón sembrado Del que á Dios fuese ofensor. ¡Qué buen labrador! Los bueyes fueron, cristiano, El ser divino y humano, Que con amor soberano Uncí con la Cruz tu amor. ¡Qué buen labrador! Los clavos que me enclavaron Son coyundas que me ataron, Con las cuales te sacaron De la cárcel del dolor. ¡Qué buen labrador! La lanza fué el aguijada Que en mi cuerpo atravesada Abrió la puerta cerrada De la gloria al pecador. ¡Qué buen labrador! El yugo suave y leve Que al que hace lo que debe Yo le ayudo á que lo lleve Y soy premio á su sudor. ¡Qué buen labrador! De piés y manos atado Me tienes hombre culpado; No temas, que ya he trocado En clemencia mi rigor. ¡Qué buen labrador! Mi propia vida sembré Cuando en el sepulcro entré, Y de allí resucité En mi virtud y vigor. ¡Qué buen labrador! Y en aqueste Sacramento Sembré divino sustento, Para dar por uno ciento Al contrito pecador. ¡Qué buen labrador! Mira, hombre, si te quiero. Pues mi Cuerpo verdadero Queda en divino granero Porque te hartes mejor. ¡Qué buen labrador!

Comigo mismo te heredo, Y al Padre voy, y aquí quedo: Pues yo hago lo que puedo. Haz tú algo por mi amor. ¡Qué buen labrador! Sembrarás por tu consuelo Buenas obras en el suelo, Y cogerás en el cielo Fruto de sumo dulzor. ¡Qué buen labrador!