Spanish poem
Sensación De Regreso
¡Madre, madre, aquí estoy. Cuando la suerte quiso, como bohemio errante dejé tu paraíso y fui de gente en gente y fui de Corte en Corte; de los soles de Oriente a las brumas del Norte; pero ni el sol ni el hielo de ti me tuvo ausente; el azul de unos ojos me hablaba de tu cielo, lo diáfano de un verso evocaba tu ambiente y en el más crudo invierno, un soplo de fragancia, aromas de tus campos me trajo a la distancia. Hoy, enfermo y cansado, temí que mis despojos, con las manos cruzadas y cerrados los ojos, llegaran hasta ti; por eso vine antes, para mirar de nuevo tus estrellas radiantes. Cual si fuese un fantasma, ya mi sombra se aúna a la de los sabinos del bosque milenario en las noches de luna. Ayer no estuve ausente; hoy, qué importa que muera. Sobre tus verdes campos una estación impera: invierno, otoño, estío, aquí son primavera. Arrópenme con tierra tus manos amorosas, el rictus de mi boca han de borrar tus besos, la savia de mi carne y el polvo de mis huesos renacerán en rosas. Madre, madre, no llores. Si mi cuerpo sepultas y ves brotar zarzales, será, ¿no lo adivinas? que mis penas ocultas renacen en espinas; pero también en flores. Madre, madre, no llores: símbolo dé mí vida será mi corazón una zarza florida.