Spanish poem
El hombre de importancia
by Francisco Acuña de Figueroa (1791–1862)
No historia, ni poesía, ni ciencia estudies, Fabio; quien más charla ese es más sabio, lo demás es bobería: en Pomposa algarabía hable con gran petulancia; y ya es hombre de importancia.
Órgano de la opinión llame a cualquier periodista con mucho de socialista, luces, progreso y fusión; carta, y no constitución, dirá al estilo de Francia; y ya es hombre de importancia.
No se deje en el tintero a la clase proletaria, con lo de acción trinitaria, receta y mes financiero; apanaje y flibustero, den a su asunto sustancia; y ya es hombre de importancia.
Retrógrado ha de decir, statu quo, y feudalismo; que el siglo marcha al cinismo, y que es nuestro el porvenir; sueño de oro ha de embutir, y talismán y elegancia; y ya es hombre de importancia.
Fracasar, cotización, casación y aprendizaje, masacre, ojivo y carruaje, adornen su locución; y en larga lucubración dé a luz una extravagancia; y ya es hombre de importancia.
Con aire de quien desprecia, al drama más bello embista: hable del protagonista, prótasis y peripecia, extasiando a Roma y Grecia con sarcasmo y con jactancia; y ya es hombre de importancia.
Elimine con baldón a Cervantes y Mariana, descargando su macana desde Lope hasta Bretón; ¡Anatema! ¡maldición!, lance en esa turba rancia; y ya es hombre de importancia.
No hay que una vida, dirá con galicismo expresivo, y el mundo definitivo su diorama aplaudirá; y de un parque elogiará la escultural elegancia; y ya es hombre de importancia.
Mutua solidaridad, e impulso emancipatriz son voces que harán feliz a una notabilidad; y en misteriosa ansiedad haga votos por la infancia; y ya es hombre de importancia.
Con satánica sonrisa jure a su virgen amor con un volcánico ardor que cruce cual blanda brisa, y de hinojos ante Elisa acredite su constancia; y ya es hombre de importancia.
La toaleta y el buró, lo de prosaica figura, y el llamar pastor a un cura, son de un hombre comm'il fó: dará quitanzas, mas no recibos, que es cosa rancia; y ya es hombre de importancia.
Instaure un comicio y dé garantías a las masas, con facultades escasas al que en la poltrona esté; y haga profesión de fe con moderna altisonancia; y ya es hombre de importancia.
Hable en tono campanudo al emitir su moción, como hombre de corazón, y no estacionario rudo; y, en fin, sabio y concienzudo charle con gran arrogancia; y ya es hombre de importancia.