Spanish poem
Exhortación a amar
No esperes, no, perpetua en tu alba frente, ¡oh Aglaya!, lisa tez, ni que tu boca, que al más helado a blando amor provoca, bañe siempre la rosa dulcemente.
¿Ves el sol, que nació resplandeciente, cuál con luz desvanece tibia y poca? Y tú sorda a mis ruegos como roca estás, en quien se rompe alta corriente.
Goza la nieve y rosa que los años te ofrecen; mira, Aglaya, que los días llevan tras sí la flor y la belleza;
que cuando de la edad sientas los daños has de envidiar el lustre que tenías, y has de llorar en vano tu dureza.