Versos Spanish Francisco de Rioja ¡Oh En Pura Nieve Y Púrpura Bañado

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¡Oh En Pura Nieve Y Púrpura Bañado

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¡Oh en pura nieve y púrpura bañado, Jazmín, gloria y honor del seco estío! ¿Cuál habrá tan ilustre entre las flores, Hermosa flor que competir presuma Con tu fragante espíritu y colores? Tuyo es el principado Entre el copioso número que pinta Con su pincel y con su varia tiuta El florido verano. Naciste entre la espuma De las ondas sonantes Que blandas rompe y tiende el Ponte en Chio: Y quizá te formó suprema mano, Como a Venus tambien de su rocío: Y si no es rumor vano, La misma blanca diosa de Citera Cuando del mar salió la vez primera, Por do en la espuma el blando pie estampaba De la playa arenosa Albos jazmines daba; Y de la tersa nieve y de la rosa Que el tierno pie ocupaba Fiel copia apareció en tan breves hojas. La dulce flor de su divino aliento Liberal escondió en su cerco alado: Hizo inmortal en el verdor tu planta, El soplo la respeta mas violento, Que impele, vuelto en nieve el cierzo frío, Y la luz más flamante Que Apolo esparce altivo y arrogante. Si de suave olor despoja ardiente La blanca flor divina, Y amenaza a su cuello, y a su frente Cierta y veloz ruina, Nunca tan licenciosa se adelanta Que al incansable suceder se opone De la nevada copia, Que siempre al mayor sol igual florece, E igual al mayor hielo resplandece. ¡Oh jazmín glorioso! Tú solo eres cuidado deleitoso De la sin par hermosa Citerea, Y tú también su imagen peregrina. Tu cándida pureza Es más de mí estimada, Por nueva emulación de la belleza De la altiva luz mía, Que por obra sagrada De la rosada planta de Dione: A tu excelsa blancura Admiracion se debe Por imitar de su color la nieve, Y a tus perfiles rojos, Por emular los cercos de sus ojos Cuando renace el día Fogoso en Oriente, Y con color medroso en Ocidente De la espantable sombra se desvía Y el dulce olor te vuelve Que apaga el frío y que el calor resuelve, Al espíritu tuyo Ninguno habrá que iguale: Porque entonces imitas Al puro olor que de sus labios sale ¡Oh! corona mis sienes, Flor, que al olvido de mi luz previenes.