Spanish poem
Homero
Hasta el Olimpo que la Tierra llora subió de tu cantar la melodía, volando en el crepúsculo del día con voz que a Grecia de laurel decora. Ávido fuego que la mies devora, sueltas de Aquiles la pasión bravía, y los ojos de Eurímaco vidría la saeta de Ulises vengadora. En un invierno tu cabeza. Mancha un piélago de sombras el camino que el ritmo puro de tu canto llena; verde corona tu perfil ensancha, y vas —manso cantor de lo divino— asido al brazo mórbido de Helena...