Spanish poem
A orillas del mar
by Jacinto Verdaguer (1845–1902)
Subir me place al alto promontorio Que el piélago domina, A meditar mientras el sol radiante Desde el zenit declina.
A la luz de esa antorcha miro el cielo, Y cubierto de espuma El dilatado mar; grandeza tanta Mi pequeñez abruma.
Hablo, y escucho á las galanas ondas, Y en mágico espejismo Gozóme en festejar muertos ensueños Que evoco del abismo.
¡Cuántos castillos levanté en la playa! Derribólos el viento Con sus torres y cúpulas altivas De oro, y cristal, y argento.
Poemas ¡ay! que fueron un instante Juguete de garzones; Conchas que salen á la orilla, y vuelven A incógnitas regiones.
Naves empavesadas que zozobran En un albor de mayo; Islas de oro que nacen, desparecen, Del sol al primer rayo.
Ideas que mi ardor arrebatando Abrevian mi existencia, Cual ráfagas que flor marchita envuelven Y le roban la esencia.
Algo al vivir ó al corazón le quita Huyendo la oleada; Los tumbos que ahora vienen ¿qué me piden, Si ya no tengo nada?
Con las olas del mar ó las del tiempo Iré á senos profundos. ¿Porqué, porqué, engañosa poesía. Me enseñas á hacer mundos?
Lo que escribí en el polvo, el polvo borra; ¡Quién nada hubiera escrito! ¿Qué soy, Señor, qué soy? Grano de arena Del mar de lo infinito.