Spanish poem
Conclusión
by Jacinto Verdaguer (1845–1902)
La mano á la sien llevando, como un ángel sonriente, los ojos volvió á Fernando, diciéndole gentilmente:
—Al clarear de la aurora en un ave yo soñé; ¡ay! el alma aun sueña ahora que mi sueño verdad fué.
Soñé que la mora Alhambra su rico seno me abría, nido de perlas y zambra, que en cielo de amor pendía.
Las huríes vierten lloro, desde fuera del harén, en él escuchando el coro de querubes del Edén.
Del mármol tomando ejemplo rico manto te bordaba, cuando entre ramas contemplo que un pajarillo triscaba.
Salta en el musgo veloz, y me saluda parlero; dulce, dulce era su voz como la miel del romero.
« Por aquel á quien más amo, » le dije yo, « pajarillo, saltando de ramo en ramo, no pierdas mi hermoso anillo. »
Tiende las alas errantes, y tras él volando fuí; ¡anillo de cien cambiantes, nunca tan bello te vi!
Tierra afuera, sigo ansiosa hasta el linde de la mar, y, en su ribera arenosa, triste sentéme á llorar.
Al perderse en la lontananza, ¡que luz depidió tan bella! cual la que, al ponerse, lanza la matutinal estrella.
Cuando en olas ponentinas dejó el anillo caer, como sílfides y ondinas, islas en flor vi nacer.
Al rayo del mediodía, semejaban sus confines breve cielo de poesía labrado por serafines.
Festejandome en su parla, una guirnalda ha formado; en mi sien al colocarla, el gozo me ha despertado.
Mensajera del buen Dios es la paloma que vemos; si de ella vamos en pos, con la India hermosa daremos.
Colón, mis joyas te doy para que naves aprontes; yo me adornaré desde hoy con violetas de los montes.—
Dice: anillos y arracadas sueltan sus manos nevadas, cual perlas un cielo; y él, suspirando de alegría, con acordada armonía, ve perlas de más valía en los ojos de Isabel.