Spanish poem
Fania
by Jorge Isaacs
En las colinas boscosas que suben a la Sierra desde la granja de Chorros Blancos, las pavas montaraces anuncian el alba, y aletea y canta esperándola impaciente el gallo sultán. Lindos luceros resplandecen todavía en el cielo turquí de la noche; alcanzan apenas sus fulgores a encarecer las sombras que envuelven los bosques y llanuras del valle, y en lo cercano brillan y revuelan, como polvo de astros, luciérnagas innúmeras. Muy lejos, por el sur en las montañas de Gelima, se ve el lívido relampagueo de una tormenta que se apaga, y al occidente, sobre las cumbres crestadas de los Farallones, va desvaneciéndose la claridad rojiza que dejó como un nimbo la luna menguante. Abajo, en la extensión de las pampas y oscuros manchones de las selvas, todo en silencio aún: solo en las cercanías de la granja se oye el distante mugido de algún toro que ronda el dormitorio de su vacada, rumores y sordo retumbo de las cascadas del río, que ciñe retozando los oteros de la dehesa, y susurros de la brisa montés al triscar en las eras y los naranjos, esparciendo fragancias de hortalizas y azahares que humedeció el relente.