Versos Spanish José Cadalso Que Un Sabio De Mal Humor

Spanish poem

Que Un Sabio De Mal Humor

by (1741–1782)

Listen in the reader

Que un sabio de mal humor llame locura al amor, ya lo veo; pero que no se enloquezca cuando otro humor prevalezca, no lo creo. Que una doncella guardada esté del mundo apartada, ya lo veo; pero que no muera ella por salir de ser doncella, no lo creo. Que un filósofo muy grave diga que de amor no sabe, ya lo veo; pero que no mienta el sabio con el pecho y con el labio, no lo creo. Que una moza admita un viejo por marido o por cortejo, ya lo veo; mas que el viejo en confusiones no dé por cuernos doblones, no lo creo. Que un amante abandonado diga que está escarmentado, ya lo veo; pero que él no se desdiga si encuentra grata a su amiga, no lo creo. Que una vieja ya se asombre hasta del nombre del hombre ya lo veo; pero que ella no quisiera ser de edad menos severa, no lo creo. Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que una doncella guardada esté del mundo apartada, ya lo veo; pero que no muera ella por salir de ser doncella, no lo creo. Que un filósofo muy grave diga que de amor no sabe, ya lo veo; pero que no mienta el sabio con el pecho y con el labio, no lo creo. Que una moza admita un viejo por marido o por cortejo, ya lo veo; mas que el viejo en confusiones no dé por cuernos doblones, no lo creo. Que un amante abandonado diga que está escarmentado, ya lo veo; pero que él no se desdiga si encuentra grata a su amiga, no lo creo. Que una vieja ya se asombre hasta del nombre del hombre ya lo veo; pero que ella no quisiera ser de edad menos severa, no lo creo. Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que un filósofo muy grave diga que de amor no sabe, ya lo veo; pero que no mienta el sabio con el pecho y con el labio, no lo creo. Que una moza admita un viejo por marido o por cortejo, ya lo veo; mas que el viejo en confusiones no dé por cuernos doblones, no lo creo. Que un amante abandonado diga que está escarmentado, ya lo veo; pero que él no se desdiga si encuentra grata a su amiga, no lo creo. Que una vieja ya se asombre hasta del nombre del hombre ya lo veo; pero que ella no quisiera ser de edad menos severa, no lo creo. Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que una moza admita un viejo por marido o por cortejo, ya lo veo; mas que el viejo en confusiones no dé por cuernos doblones, no lo creo. Que un amante abandonado diga que está escarmentado, ya lo veo; pero que él no se desdiga si encuentra grata a su amiga, no lo creo. Que una vieja ya se asombre hasta del nombre del hombre ya lo veo; pero que ella no quisiera ser de edad menos severa, no lo creo. Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que un amante abandonado diga que está escarmentado, ya lo veo; pero que él no se desdiga si encuentra grata a su amiga, no lo creo. Que una vieja ya se asombre hasta del nombre del hombre ya lo veo; pero que ella no quisiera ser de edad menos severa, no lo creo. Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que una vieja ya se asombre hasta del nombre del hombre ya lo veo; pero que ella no quisiera ser de edad menos severa, no lo creo. Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que una mujer a su amante jure ser siempre constante, ya lo veo; pero que se pase un día y ella quiera todavía, no lo creo. Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que de todas las mujeres no importen los pareceres, ya lo veo; pero de que la que amamos el parecer no sigamos, no lo creo. Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que la mujer, cual cristal, la quiebre un soplo fatal, ya lo veo; pero que pueda soldarse si una vez llega a quebrarse, no lo creo. Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que al espejo las coquetas estudien mil morisquetas, ya lo veo; pero que sea el cristal el objeto principal, no lo creo. Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que bastante he murmurado en lo que está criticado, ya lo veo; pero que mucho no pueda criticarse en lo que pueda, no lo creo. Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.

Que la novia moza y linda al novio viejo se rinda, ya lo veo; pero que crea el barbón que ella rinde el corazón, no lo creo.