Spanish poem
La vuelta de Martín Fierro — XXIV
by José Hernández (1834–1886)
Me le escapé con trabajo en diversas ocasiones; era de los adulones; me puso mal con el Juez; hasta que al fin una vez me agarró en las eleciones.
Ricuerdo que esa ocasión andaban listas diversas; las opiniones dispersas no se podían arreglar: decían que el Juez, por triunfar, hacía cosas muy perversas.
Cuando si riunió la gente vino a proclamarla el ñato, diciendo con aparato "Que todo andaría mal, si pretendía cada cual votar por un candilato."
Y quiso al punto quitarme la lista que yo llevé, mas yo se la mesquiné, y ya me gritó: "¡anarquista! Has de votar por la lista que ha mandao el Comiqué."
Me dió verguenza de verme tratado de esa manera; y como si uno se altera ya no es fácil que se ablande, le dije: "Mande el que mande, yo he de votar por quien quiera."
"En las carpetas de juego y en la mesa eletoral, a todo hombre soy igual, respeto al que me respeta, pero el naipe y la boleta naides me lo ha de tocar."
Ahi no más ya me cayó a sable la polecía; aunque era una picardía me decidí a soportar, y no los quise peliar por no perderme ese día.
Atravesao me agarró y se aprovechó aquel ñato; dende que sufrí ese trato no dentro donde no quepo; fi a jinetiar en el cepo por cuestión de candilatos.
Injusticia tan notoria no la soporté de flojo; una venda de mis ojos vino el suceso a voltiar: vi que teníamos que andar como perro con tramojo.
Dende equellas eleciones se siguió el batiburrillo; aquél se volvió un ovillo del que no había ni noticia, ¡es señora la justicia... Y anda en ancas del mas pillo!