Spanish poem
La Pensativa
En los jardines otoñales, bajo palmeras virginales, miré pasar muda y esquiva la Pensativa. La vi en azul de la mañana, con su mirada tan lejana; que en el misterio se perdía de la borrosa celestía. La vi en rosados barandales donde lucía sus briales; y su faz bella vespertina era un pesar en la neblina... Luego marchaba silenciosa a la penumbra candorosa; y un triste orgullo la encendía, ¿qué pensaría? ¡Oh su semblante nacarado con la inocencia y el pecado! ¡Oh, sus miradas peregrinas de las llanuras mortecinas! Era beldad hechizadora; era el dolor que nunca llora; ¿sin la virtud y la ironía qué sentiría? En la serena madrugada, la vi volver apesarada, rumbo al poniente, muda, esquiva ¡la Pensativa!