Versos Spanish José María Heredia y Heredia Misantropía

Spanish poem

Misantropía

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Yo vi del polvo levantarse audaces A dominar y perecer, tiranos: Atrepellarse efímeras las leyes, Y llamarse virtudes los delitos.

Entre deseos férvidos y penas Y tedio y duda fúnebre vagamos: «Tan sólo sé que todo lo ignoramos», Dijo el mayor filósofo de Atenas. Y dijo bien: el hombre miserable Nace para sufrir, y desmentida Queda la vana charla de los sabios Por el grito doliente que sus labios Lanzan en los umbrales de la vida. Desde la cuna hasta el sepulcro yerto Por siempre lucha con dolor y crimen, Y está por mil deseos abrasado, O bien suspira, por el tedio helado. Ni el sangriento laurel de la victoria, Ni el engañoso brillo de la gloria Endulzan ¡ay! su lamentable suerte. ¡Hijo infeliz de incertidumbre y muerte! Si finalmente deja fatigado La triste decepción de los placeres, Y en la razón estéril apoyado Con vanas discusiones Establecer intenta sus deberes, Halla sólo do quier contradicciones, Y decidir no puede con certeza Do acaba la virtud y el vicio empieza. La misma inspiración modificada Es crimen o virtud, noble o perversa. Así la llama del valor divina Que un semidiós eleva en Decio fuerte, Respira sangre, asolación y muerte En el abominable Catilina. Yo vi al pueblo furioso De pérfido tirano Frenético besar la cruenta mano, Y bendecir su yugo pavoroso. ¡Ay! de sus defensores al suplicio Vile aplaudir con vértigo funesto, Apellidar flaqueza la templanza, Y sublime virtud y santo celo Por el honor del cielo El odio vil y bárbara venganza. Por estúpidos brazos manejadas Vi ¡oh baldón! a las armas vencedoras, De independencia ya conquistadoras, En discordia civil ensangrentadas. Justicia, humanidad, atropelladas. Vi de la patria en el sagrado nombre: Como tigres o furias irritadas, Do quier vi al hombre perseguir al hombre. Do quier la demagogia sanguinosa, Cual hidra ponzoñosa, La multitud escuálida subleva, A desgarrar el seno de la patria Con furibunda ceguedad la lleva; Y maldiciendo el yugo de los reyes, Cubre de fango, lágrimas y sangre La libertad y las holladas leyes. De Californias al opuesto polo Pululan ¡ay! los crímenes insanos: ¡Veo cien mil demagogos, mil tiranos, Y ni un patriota solo!... ¡Oh Civilización! ven asentada En el carro del tiempo silencioso, Y reanime tu soplo delicioso Del mundo yerto la beldad ajada. De opresores plebeyos y reales Caiga la destructora tiranía, Y al trono fiero y libertad impía No cerquen bayonetas y puñales. Cuarenta siglos de furor y males Instruyan ¡ay! al hombre. La santa religión su voz anime, Y fulminando el iracundo Marte, Desplegue triunfadora el estandarte De tolerancia y de moral sublime; Y en sus ejes eternos afirmado Con reposo profundo, Goce justicia y paz el justo mundo.