Spanish poem
La Cabeza De Gonzalo
En dos picotas fijas cabezas cercenadas, en medio del camino, destácanse altaneras: la una es la de un viejo de carnes como ceras; la otra es la de un joven de vividas miradas. Ya Carbajal no tiene pupilas animadas; pero las de Gonzalo relumbran como hogueras: parece que en el fondo miran flotar banderas, caracolear caballos y entrechocar espadas. Los ojos moribundos, en trágica revista, viajan por el Dorado, sueñan en la Conquista; y siéntense encendidos en resplandores rojos... Un cóndor, que atraviesa volando indiferente, ve ese dolor; y, entonces, baja... y piadosaraente; al golpe de su pico, revienta los dos ojos.