Spanish poem
Silencio Y Paz
Silencio y paz. El monte de agrias puntas, que en afilar la cúspide se afana, es un titán con las dos manos juntas en la actitud de una oración cristiana. Las cumbres de sinuosas inflexiones como oleajes de horrendos cataclismos, parecen formidables corazones enterrados de punta en los abismos. El alto monte que hasta el cielo crece, de orgullos fieros y ambiciones sumas, vertiendo agua en los cóncavos, parece Hércules que se humilla hilando espumas... Cual si Moisés abriera una senda a su ejército bravío, súbitamente la montaña entera se parte en dos para dar paso al río Por entre la montaña, en la espesura protesta el río con clamor de fraguas: límpida raya en cabellera obscura, a veces con la red de la verdura cubre las desnudeces de sus aguas. Esos que, sin llorar e indiferentes, sonríen del dolor que les arredra, podrían ahí ver que hasta la piedra sabe también llorar, ¡llora torrentes! En la noche ¡oh visión la de las cumbres! La noche bajo el ala abriga estrellas, sombras de sombras, fugas de vislumbres, golpes de trueno y tajos de centellas. Ahí... sobre esa cumbre que reposa, se ven los astros palpitar con vida, simulando, en las sombras, la caída de una como nevada luminosa, pero perpetuamente suspendida. Y hasta ahí... por las cúspides bifrontes, con pie de acero y corazón de brasa, irá el tren de lejanos horizontes, que superpuestos túneles traspasa como una aguja que cosiera montes...