Spanish poem
Soñé Que Cada Flor Tenía Un Alma
Soñé que cada flor tenía un alma; y que en las almas de las flores todas vibraba el beso que febril, sin calma, rebosaba del borde de las inmensas y solemnes odas que elevaba el jardín en cada acorde, desde las almas de las flores todas... Soñé lo que cantaban. Era el salmo de la vida del hombre enfermo y triste, que cura sus dolencias por ensalmo con sólo alzar las flores que troncha bajo el pie, y en las que existe el verbo espiritual de los amores de la vida del hombre enfermo y triste... Soñé lo que deseaban. Tutelares después de ser sobre las cunas, rosas, sobre los magnos lechos, azahares, querían con empeño violas y lirios ser sobre las fosas: velar, como el primero, el postrer sueño después de ser sobre las cunas rosas... ¡Soñé la apoteosis! Todo ardía transfigurado en el furor del estro; y en cada flor del cálice surgía un femenino busto como hecho a golpe de cincel maestro... ¡Y yo, de flor en flor, zumbaba a gusto, vuelto un enorme moscardón siniestro!