Versos Spanish José Selgas Un Cefirillo Lozano

Spanish poem

Un Cefirillo Lozano

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Un cefirillo lozano, Que rico encanto atesora, Hijo de la blanca aurora Y de las auras hermano; Tendiendo el ala ligera En blando apacible giro, Es el último suspiro De la alegre primavera. No hay planta bella ni hay flor Que sus caricias esquive; La que sus besos recibe Llora esclava de su amor. Que en la inquietud de su vida Tal sed de amar lo devora, Que a cuantas besa enamora, Y a cuantas seduce olvida. Y en su gentil arrogancia, Ya enamorado, ya esquivo, Le presta doble atractivo Su caprichosa inconstancia. E invencible en sus amores, Y en sus olvidos cruel, Viven mirándose en él Arroyos, plantas y flores. Y en las verdes soledades, Desde el valle al soto umbrío, Ya rindiendo a su albedrío Bellezas y voluntades. Devoran por él distintos Celos de amantes infieles, Los lirios y los claveles, Los nardos y los jacintos. Que en su amorosa inquietud, Flor a quien su aliento llega, Enamorada le entrega Su hermosura y su virtud. Todas a su impulso giran, Todas con ansia le adoran; Las más inocentes lloran, Las más soberbias suspiran. Y cada cuál impaciente, Para que repose en ellas, Le tiende sus hojas bellas, Que él agita indiferente. Unas le llaman su bien, Otras amor de los cielos; Y mal ocultan sus celos Las que le fingen desdén. Que mueren en honda pena, Desdeñadas a porfía, La rosa de Alejandría Y la cándida azucena. Coge a su paso el rocío Que como siervos le ofrecen, Mimbres y juncos que crecen En las márgenes del río. Y le siguen voladoras, Tras de sus alas ligeras, Mariposas, mensajeras Del amor de sus señoras. Y no hay ternura ni afán, Ni belleza que le inquiete; Y no hay amor que sujete Al inconstante galán. Que en la inquietud de su vida Tal sed de amor lo devora, Que a cuantas besa enamora, Y a cuantas seduce olvida.

Sólo a su altivez esquiva, Indiferente a su fama, Brota entre la verde grama Solitaria sensitiva. Y el céfiro, sabedor De que a su imperio resiste, Con nuevas galas se viste Por seducirla mejor. Las alas con fácil brío En los jacintos perfuma, Y arrastra encajes de espuma, Y ciñe perlas del río. Y lleva en vuelos suaves, Como tributos de amores, Las esencias de las flores Y los trinos de las aves. A la sensitiva llega De afán y arrogancia lleno, Y desde el collado ameno Sueltas las alas desplega. Y pasa en blando rumor, Y la saluda y suspira... Y vuelve... y en torno gira De la indiferente flor. Sujeta el vuelo impaciente, Posa sus alas en ella, Y le parece más bella Cuanto más indiferente. Mintiendo amantes congojas, La estrecha tímido y blando; Quiere besarla, y temblando Cierra la planta sus hojas. Por si su rigor mitiga, En suspiros se deshace; Y es inútil cuanto hace: Ni la vence ni la obliga. Más el amor lo devora Cuanto ella más se defiende; Porque si es desdén, le ofende, Y si es pudor, lo enamora. Y no se rinde a su ruego, Ni la vence su porfía; Y dicen que pasa el día Enamorándola ciego. Y que humilde en vez de altivo, El vuelo apenas levanta De la pudorosa planta Entre las hojas cautivo. Y las flores, sabedoras De tan extraños amores, Murmuraron, que las flores Son también murmuradoras. Mas pronto cesó el rumor De aquel murmullo indiscreto, Y aprendieron el secreto Con que se vence en amor.