Spanish poem
Crepúsculo en el mar
by José Tomás de Cuéllar (1830–1894)
ES la hora del crepúsculo sombrío; Estamos en el mar; No sé qué tiene esta hora vespertina Que donde quiera á mi cansado espíritu Invita á meditar.
Guarda no sé qué singular misterio De un lúgubre pesar, No sé qué amarga lentitud sombría, Qué triste acabamiento melancólico De caída magestad.
No sé qué tienen esa luz y el aire. No sé qué tiene el mar; Pero aire, mar y luz traen á mi alma,
Enagenada y triste, los efluvios De muda eternidad.
El horizonte en círculo me ciñe Como el redondo mar. Y solo.... enmedio.... sobre frágil barco Siento oprimida el alma ante esa espléndida, Tranquila soledad.
Ya el moribundo sol tiñó de sangre El cúmulus falaz, Que imita al cancerbero del infierno Sobre la lava de erupción volcánica Que brota de la mar.
Todas las otras nubes palidecen, É inmóviles están Viendo acabar en su anfiteatro aéreo El drama del ocaso, en donde muere El rojo luminar.
Cambian de aspecto y actitud los monstruos Tiñen de gualda el mar; Dragones negros y franjados de oro
Sostienen fieros en floresta ignívoma Combate singular.
Nubes de perla y plomo al fin son lúgubres, Negras como la mar.
Queda solo un vislumbre en occidente; Dudosa claridad, Perdido resplandor de oculto fuego Que presta al mar y á la cerrada bóveda Severa majestad....
Es la hora en que mi espíritu se acerca Al misterioso umbral De lo ignorado; en que abatido y triste Oro y medito, y en que siento el límpido Reflejo de la vida inmaterial.