Versos Spanish José Tomás de Cuéllar La primavera

Spanish poem

La primavera

by (1830–1894)

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YA viene la estación de los amores, Ya las escarchas del invierno crudo, Del sol á los ardientes resplandores, En vaporosas formas se levantan É invaden la región del firmamento. Huye y reposa proceloso viento Y repliega las alas que agitaron Las hojas del vergel, la rosa, el lirio, Cesa ya, cesa, genio airado, De arrasar con tu impulso seco y rudo Los campos donde ayer fueron las flores Á engalanar el valle y la pradera Sitios ¡ay! de mis férvidos amores.

Cesa, cesa, aquilón, tiende tu vuelo Allá de las montañas socavadas Á las hondas cavernas. Huye y transpón la gigantesca cumbre, No toquen ya tu alas Del fresco valle las nacientes galas, Huye velóz hacia otros horizontes, Deja en tu curso atrás los altos montes, Y allá sobre las aguas del Oceano Depón tu saña y tu furor potente; Allá sobre sus olas verdinegras Estrella ¡oh viento! la cansada frente; Reposa allí, y si luchar quisieres, No la apacible flor ni el tallo débil De lozanos arbustos ni avecillas, Ó frágiles aristas á tu brío Resistirán, sinó robustas olas Que á tu empuje bravío Oponen con furor eternamente Para doblar tus destructoras alas Su movediza y espumosa frente.

Huye, feroz viajero, Que destruyendo todo en tu camino

En el vergel despojarás las flores, Al pobre y manso río Sacarás de su cauce, y en el llano Levantarás el pardo remolino. Cese ya tu furor, venga la brisa Á prodigar en vez de tus rugidos Su hechicera, su lánguida sonrisa; Venga como la amante cariñosa Á besar el capullo de la rosa, Á rizar mansamente las espumas Del lago de cristal, del arroyuelo, Y acaricie en su vuelo de las aves Las delicadas plumas; Que al sentir su influencia bienhechora Prodigarán en la rosada aurora Notas sonoras, argentinas, suaves

Venga el dulce favonio Á mecerse en las hojas Y á aliviar con su plácido murmullo De ave amante las férvidas congojas; Venga el céfiro errante Que adoran las pintadas mariposas; Venga apacible, amante,

Á desplegar el cáliz de las rosas; Venga á esparcir la aroma Del nardo y del jazmín y de otras flores De lindas formas y colores varios Que son en las campiñas deliciosas Del favonio y del céfiro incensarios.

Ávido absorbe los aromas puros De tanto cáliz por tu vida abierto, Y llévalos al sitio apetecido Donde cantando está mi bien querido, Y esa tu voz de sin igual dulzura, Ese murmullo que tu sér produce, Que, misteriosos ecos levantando, Está el tranquilo oído Sin cesar halagando, Formen en torno de la amada mía De delicioso amor blanda armonía.