Versos Spanish José Zorrilla A don Carlos Calderón

Spanish poem

A don Carlos Calderón

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Desconocido señor de esta montaña de flores que por Carmen de los Mártires los granadinos conocen: yo sé que es mi obligación agradecer tus favores y el espléndido hospedaje que me has dado en tus salones.

Sabes quién soy, y no es justo que lo hecho en tu casa ignores por mí: yo traje aquí el ruido de las fiestas de mi corte; porque yo he sido aquí rey medio día y una noche: y he traído la alegría, la luz, la fe, los amores, la poesía, el delirio de mis leyendas, las voces de mis gnomos de la Alhambra y el turbión de mis visiones; y aquí hemos hecho tal fiesta y de placer tal derroche, que otros tales en Granada no recuerdan hembra ni hombre.

Mas soy yo un Rey sin vasallos, sin guardias ni aduladores, que a mi pueblo no doy leyes, sino que él me las impone. Le alegro y no le gobierno, y en vez de contribuciones le echo fiesta sobre fiesta para que viva y que goce. Yo me paso noche y día asomado a los balcones de cu carmen, contemplando el círculo de horizonte en que se encierra esta Vega y esta ciudad, en que pone los ojos Dios, cuando sale del cielo a los miradores. Y vine aquí tan absorto en mis memorias de joven, tan contento de admirar de Granada los primores, que no sé ni darme cuenta de la obstrucción que me absorbe, ni de mi conciencia muda, ni del tiempo que urge y corre. De mi paso por tu casa, y por tu bizarro porte conmigo, no puedo darte pago ni gracias mejores que estos versos descosidos, desaliñados e informes, que escribo a escape, y en medio de la inquietud y el desorden. Dueño y señor de este carmen, si tú, que tal vez conoces mi cara, por los retratos que de ella por ahí se exponen, me encuentras alguna vez no importa cómo ni dónde, haz conmigo lo que hacer contigo me corresponde; preséntate a mí; verás que no soy ni Rey ni Roque, sino un viejo agradecido a quien honra quien le acoge.

Adiós, y hasta que Él nos junte: y entretanto y hasta entonces, ten por fijo y entendido que si te caen y te cogen de lleno y sobre tu alma las gracias y bendiciones que aquí te eché, vas a ser el más feliz de los hombres.

Granada, 20 julio, 89.