Spanish poem
Eran aún los agitados días…
Eran aún los agitados días En que mi juventud abandonada Adivinó tal vez horas impías Entre el crespón de la insondable nada;
Cuando con ojo avaro y penetrante, Aun no poeta, el porvenir medita El niño, y ve pasarlo por delante Árida nada que su sed irrita;
Cuando el nombre del niño no es un nombre, Cuando la idea informe no es idea, Y en el alma del niño nace el hombre Que idea y nombre se conquista y crea;
Entonces, de la vida en el vacío, Soñé un bello fantasma que rodaba: Gota brillante y fresca de rocío En flor que brota entre pajiza lava.
Blanco ese sueño resbaló en mi mente, Puro y tranquilo como sol que nace, Como se rompe el agua de la fuente Y rodando en la hierba se deshace.
Era la forma transparente y vaga De un arcángel que cruza el firmamento; Era un pliegue del viento que una maga Vibró al cantar con aromado aliento.
Era la voz del arpa que se pierde Entre el leve vapor de ancha laguna, En cuyo fondo, con las algas verdes, Tibia se mece amarillenta luna.
Era, en la mente perdida Entre suspiros de gloria, La esperanza y la memoria Del amor de una mujer; Recuerdo en alma de niño, Amor en alma de hombre, Blanco fantasma sin nombre Y sin hora en que nacer.
Permite, dulce embeleso, Que mis labios en tus labios Pongan un ardiente beso Que se oiga en el corazón; Que la mente del poeta, En su entusiasmo violento, Beba en tu mirada inquieta La fogosa inspiración. Que en la noche tempestuosa Será bello, ¡amada mía! De la lluvia áspera y fría Al desigual susurrar, Tener contigo un poeta Sentado a la roja llama, Con un corazón que ama Y una voz para cantar. Será bello, en puro día De fragante primavera, Su fantástica armonía Escuchar en un jardín, Y que en la ruidosa fiesta Levante robusto canto, Y que te vele tu siesta Después de largo festín. Te digan los caballeros Que por tus favores lidian, Y las damas que te envidian El cantar del trovador; Y en la tibia madrugada, Tus labios sobre su frente, Duermas tú tranquilamente Soñando sueños de amor. Y tu aliento con su aliento, Y tu mano con su mano, Con un mismo pensamiento Que os halague al despertar, Os encuentre la mañana, Y resbale vuestra vida Como parda luz lejana De una tarde sobre el mar.