Spanish poem
La niña C. D. G
Niña que creces ufana, Flor temprana, De la vida en el verjel, Ostentando primorosa, Flor pomposa, Tus mil matices en él;
Ríe y canta mientras dura La frescura Y la pompa de tu abril, Mientras luce claro el día, ¡Vida mía!, De tu fortuna infantil.
Que de vida y de luz lleno, Hoy sereno Brilla espléndido tu sol, Y con vivo lampo dora De tu aurora El purísimo arrebol,
Ríe y canta, que este yerto Gran desierto Que llamamos mundo aquí, Aun guarda blandos olores, Ricas flores, Y regalo para ti.
Aun en él para tu infancia Hay fragancia, Calma, sombra, fresco y paz, Sin que viento revoltoso, Tempestuoso, Interrumpa tu solaz.
Aun podrás colgar tu cuna De la luna Al tranquilo resplandor, Mientras el aura estremece, Y te adormece Con su canto el ruiseñor.
Aun podrás con tu sonrisa, Blanda brisa Conjurar para dormir, Sin que turbe tu contento Un pensamiento Del dudoso porvenir.
Aun podrás en deliciosos, Vaporosos, Blancos sueños delirar Sin temer que el desengaño Vele huraño A tu lado al despertar.
Que los niños, mientra os dura La ventura De la cándida niñez, Siempre halláis un seno amigo, Que os da abrigo, Calma y defensa a la vez.
Ramas de amorosa hiedra Que a la piedra Que os ampara os acogéis, Pagándola en fortaleza Y en belleza El favor que la debéis.
¡Ah! Y podéis tornar los ojos, Sin enojos Ni zozobra criminal, A buscar un tierno abrazo En el regazo Que os sustenta maternal.
Que sois ángeles los niños, Como armiños En pureza y en candor; Dulces prendas de consuelo Que en su duelo Da a los hombres el Criador.
Ríe y canta, niña hermosa, Flor pomposa De la vida en el verjel; Ríe y canta mientras dura La ventura Y la paz que hallas en él.
Ríe y canta tú, alegre primavera, Mariposa de cándido color, Que te meces inquieta y pasajera De árbol en árbol, y de flor en flor.
Mientras puedes gozar, goza y delira; Mientras en este yermo baladí La ráfaga que abrasa al que la aspira, Brisa te da consoladora a ti.
Goza, niña, tranquila y descuidada Las dulces horas que de amor te dan, Sin acordarte de la edad pasada, Ni del dudoso venidero afán.
Goza, niña, en tan mágico embeleso El puro halago del materno amor, El labio atento al regalado beso, La frente tinta de infantil rubor.
Esa es tu dicha, tu placer, tu vida, Vivir amando, y para ti no hay más, En el regazo maternal dormida, Sin ver delante, y sin mirar atrás.
¡Oh! Ven, hermosa, a mis cansados brazos, Yo quiero amarte y delirar también; Quiero gozar tus débiles abrazos, Besar tus labios y tu blanca sien.
¡Si tú alcanzaras a saber de un niño Los mimos inocentes lo que son, Y cuánto calma un infantil cariño La amargura y pesar del corazón!.....
Ven: sentada en mis rodillas, Tus mejillas Amoroso besaré, Beberé en tus ojos bellos Cuanta vida encuentre en ellos, Y en su luz me miraré.
Si en mis brazos arrullada, Fatigada, Te plugiera dormitar, Porque duermas muellemente Alzaré confusamente Algún lánguido cantar.
Y si alegre, entretenida Estás, ¡mi vida!, Escuchándome decir, Te contaré lindos cuentos De fadas y encantamientos Que te halaguen al dormir.
Te diré historias tan bellas, Que con ellas Sueños, niña, sin cesar; Te diré cosas tan suaves Como el canto de las aves, Y del aura el susurrar.
Ríe, niña, y canta ufana, Flor temprana De la vida en el verjel; Ríe y canta mientras dura El regalo y la ventura Y la paz que hallas en él.
Antes que tu edad contenta La tormenta Desgarre de una pasión, Ríe y canta mientra inerme En la paz del tiempo duerme Encerrado el aquilón.
Mientras lejos de ti braman, Y esparraman Las venturas del vivir Los mundanos vendavales, Tú las dichas terrenales Apresúrate a reír.
Ríe y canta, niña hermosa, Flor pomposa De la vida en el verjel; Ríe y canta mientras dura El regalo y la ventura Y la paz que hallas en él.