Versos Spanish Juan Bautista Delgado Tempestas

Spanish poem

Tempestas

by

Listen in the reader

Entre obscuros y densos nubarrones el Sol en el Ocaso palidece; braman desenfrenados aquilones y semejan estruendo de cañones los rayos que retumban.... ¡Atardece!

¡La tempestad embravecida llega! De súbito fulgura tras la cumbre que un mar de sombra impenetrable anega, el cárdeno zig-zag que se despliega como un ala fantástica de lumbre!

¡Llueve! Las gruesas gotas se desprenden con rumor de raudal que se desata, fingiendo flechas que el espacio hienden, ó en las hojas, do trémulas se prenden, lágrimas melancólicas de plata.

En tanto, el Genio de la faz obscura derrama sus tinieblas con derroche en la ciudad, el valle y la espesura,

y se aumenta con ellas la pavura del cuadro funeral. ¡Se hace la noche!

Ya la lechuza de plumaje lacio, con gritos de terror el aire puebla; y rauda cruza el infinito espacio, ensanchando sus ojos de topacio que rasgan flamescentes la tiniebla.

¡Hora de inmensa lucha! En el ramaje del árbol que en la selva se levanta, Eolo á veces como en un cordaje con ímpetu colérico y salvaje el himno rudo de los vientos canta.

La garza deja el lago; en pos del nido torpe y medrosa en el tular se interna; y, del espeso bosque en lo escondido, el leopardo feroz lanza un rugido y corre á guarecerse en la caverna.

Revienta el rayo; á su estallido horrendo el águila se aterra, pues advierte viendo rodar las rocas con estruendo, que con ellas su nido irá cayendo y sus polluelos hallarán la muerte.

Y llueve. Y el relámpago despliega tras el crestón de la empinada cumbre, que un mar de sombra impenetrable anega, su ala inmensa y fantástica, que ciega con los fulgores de su viva lumbre.

Solo estoy, Y en el mudo paroxismo que infunde á mi alma el batallar profundo, siento abrirse á mis plantas un abismo.... que quizá en tan tremendo cataclismo de su eje inmenso se desquicia el mundol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

inunda la extensión del bosque umbrío y en el barranco arrójase bravío; lleva en sí piedras, troncos y animales....

Y tal imita el rápido torrente, al descender audaz de roca en roca, brioso corcel, que al freno inobediente, da un relincho, encabrítase impaciente, el precipicio salva. ... y se desboca!

Cesaron por completo los rumores tempestuosos; la noche está tranquila; riega el aire al soplar frescos olores, y los astros, rompiendo los negrores, abren parpadeando su pupila.

Y se inflama la atmósfera serena, vibra el éther, se argenta la hojarasca.... ¡Oh! qué pasa? ¿no veis?.... La luna llena surge alumbrando con su luz la escena que envolvió en sus tinieblas la borrasca.