Versos Spanish Juan de Dios Pesas Recuerdos De Mayo

Spanish poem

Recuerdos De Mayo

by

Listen in the reader

Cuando ya el cuerpo sustenta Cerca de cuarenta abriles, Y ya pico en los cuarenta. La memoria se alimenta De recuerdos infantiles. Voy a narrar una historia Oportuna en este mes. Mes de recuerdos de gloria; Es un hecho, una memoria Que tiene algún interés. Sano, fuerte y bullicioso, Creyendo en muchas quimeras Era yo un rapaz dichoso, Como que estaba orgulloso De mis trece primaveras. Del mundo sólo sabía Lo que a la inocente tropa Enseña la geografía, Que hay Asia, África y Europa Y América y Oceanía. Aun estaban en fermento Mis gustos y mis ideas, Juzgaba la historia un cuento Y el amor un sentimiento Que se apaga ante las feas. Estudiaba sin desmayo, Conversaba sin misterio, Era por activo un rayo Y así llegué a un mes de mayo En la época del Imperio. El pueblo a Maximiliano Le llamaba sin temor, En estilo liso y llano, En lugar de «soberano»: «Intruso y usurpador». Los estudiantes, ajenos A las pompas imperiales, Escuchábamos serenos Esos epítetos llenos De resabios liberales. En nuestros pechos ardía La libertad como norma, Como faro, como guía; Eran nuestra idolatría Los hombres de la reforma. A la estudiantina grey Nada importaba la corte Ni los festejos del Rey; Sabía sólo que la Ley Andaba en Paso del Norte. Por fin, en una ocasión Se puso a prueba el colegio Con una extraña función: ¡La solemne recepción De un huésoed preclaro y regio!! Cada cuai se disponía A la fiesta sorprendente Que agitados nos tenía; ¡¡El Emperador vendría A vernos el día siguiente!! Y era la fecha elegida Una que en gloria reboza De nuestra historia en la vida: ¡¡La que en Puebla dejó ungida Con su triunfo Zaragoza!! Convenimos con recato En conmemorar tal hecho Dando al gobierno un mal rato; ¿Cómo? ¡¡Ostentando el retrato De Zaragoza en el pecho!! Fue un complot hecho de bruces, Cada cual tendió la mano Jurando por las tres cruces Ser muy digno a todas luces De llamarse mejicano. Y en ademán decisivo Que mi memoria no olvida, Juramos por el Dios vivo Ponernos tal distintivo A una señal convenida. Llegó el momento anhelado, Pusieron en un salón Todo el colegio formado Ya dispuesto y arreglado Para la gran recepción. Entra el monarca y atento Saluda, suena un rumor Y en un solo movimiento, Cada cual muestra contento La efigie del vencedor. —¿Qué es esto?—Maximiliano Dice, y sin temer reveses Un chico resoonde ufano: «¡¡Un jefe republicano Que derrotó a los franceses!!» El Director quedó mudo Y los que estaban allí Ante un responder tan rudo; Sacó el Príncipe un escudo, Lo dio al chico y dijo así: «Vuestra lealtad es notoria Y yo la debo premiar, De los héroes es la gloria Y en el mundo y en la historia La debemos respetar». Prodújose un gran rumor Que retumbó como un rayo Y aquel grupo encantador En vez de «al Emperador» Victoreó «al 5 de Mayo».