Versos Spanish Juan Eugenio Hartzenbusch XXXI (Rabiaba un carnicero)

Spanish poem

XXXI (Rabiaba un carnicero)

by (1806–1880)

Listen in the reader

Rabiaba un carnicero con el pícaro gato de un vecino; y por matar al animal dañino, separó una tajada de carnero, y adobada con dosis algo fuerte de un tósigo de muerte, púsola en el tejado, por donde a su capricho entraba a merendar el susodicho. Un cuervo que lo vio, partió flechado, pilló el macizo trozo, y a un árbol escapó lleno de gozo. Al tiempo que iba el grajo a trinchar el magnífico tasajo, hete pues, que aparécese la zorra, con gana siempre de comer de gorra, y exclama diestra con acento blando: -¡Ave de Jove, te saludo grata! El cuervo preguntó a la mojigata: ¿A quién discurres tú que estás hablando? -¿A quién? (le respondió la zalamera), al águila altanera, que del lado de Júpiter clemente baja diariamente, y echa desde la copa de esa encina el don que por sustento me destina. ¿A qué venir disimulando ahora, cuando miro en tu garra triunfadora la codiciada presa, que a esta desamparada criatura contigo el Dios envía de su mesa? -La zorra se figura (para sí dijo el cuervo complacido) que soy águila yo: locura fuera desengañarla y deshacer el trueco. Soltó con bizarría majadera el robo por la zorra apetecido, tendió las alas y se fue tan hueco. El animal astuto cogió contento el fruto debido a sus indignas artimañas. Cómelo con presteza: convulsiones extrañas luego a sentir empieza, y abrásale el veneno las entrañas. Ciertos bien conocidos perillanes, que viven de adular a la simpleza sin rastro de pudor, ¿no fuera bueno que tragaran en salsa de faisanes una dosis decente de veneno?