Spanish poem
¡Cómo Se Van Las Horas
¡Cómo se van las horas, y tras ellas los días y los floridos años de nuestra dulce vida! Luego la vejez viene, del amor enemiga, y entre fúnebres sombras la muerte se avecina, con pálidos temblores aguándonos las dichas: que escuálida y temblando, fea, informe, amarilla, nos aterra, y apaga nuestros fuegos y dichas. El cuerpo se entorpece, los ayes nos fatigan, nos huyen los placeres y deja la alegría. Pues si esto nos espera, ¿para qué, mi Dorila, son los floridos años de nuestra dulce vida? Para vinos y bailes y amorosas delicias Citeres los señala Cupido los destina. ¡Pues ay! ¿qué te detienes? Ven, ven, paloma mía, debajo de estas parras do el Céfiro suspira; y entre ducles cantares y sabrosa bebida de la niñez gocemos, pues vuela tan aprisa.