Versos Spanish Juan Meléndez Valdés Id, Oh Cantares Míos, En Las Alas

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Id, Oh Cantares Míos, En Las Alas

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Id, oh cantares míos, en las alas De la fiel amistad, y de Jovino Celebrad la alegría En su feliz y bienhadado día. Id al dulce Jovino, a vuestro numen: Id, y dad el tributo de alabanza A su nombre glorioso: Pues su amor solo os inspiró oficioso. ¡Qué cosa más suave y deliciosa Que este tributo! ¡qué para la tierra De mas prez y contento Que de un hombre de bien el nacimiento! Nace un héroe, y medrosa se estremece La tierna humanidad sobre una vida, Que del linaje humano Destruirá la mitad con cruda mano. El envidioso nace, y mira al punto Al astro de la luz con torvo ceño, Solo porque derrama Sobre sus padres su benigna llama. Nace un malvado; y a su vista el vicio Bate las palmas, y gozoso ríe Viendo el nuevo aliado Que en su cólera el cielo le ha otorgado. Empero hombre de bien Jovino nace; Y a su cuna corriendo las virtudes En sus brazos le mecen, Y en su amable sonrisa se embebecen. Naturaleza al verse ennoblecida Se regocija; y mil alegres himnos Los ángeles cantando, Sus venideras dichas van contando. Su vida, dicen, correrá apacible, Bien cual sereno el sol brilla en un día De alegre primavera Por la tranquila purpurante esfera. Será de niño de sus padres gozo; Después creciendo de su patria gloria, Y de premios colmado De sus émulos mismos ensalzado. Detendrá la vejez por contemplarle Su lento paso, y lucirán sus canas Como la luna hermosa En medio de la noche silenciosa. Respetará la muerte su inocencia, Y en un plácido sueño a las alturas Subirá de la gloria, Dejando al mundo eterna su memoria. Será allí recibido con canciones De gozo celestial; su acorde lira A los coros divinos Por siempre unida seguirá sus trinos. Ni la calumnia, ni la envidia fea Lo mancharon viviendo: en su tranquila Muerte los tristes claman, Y dulce padre y protector le llaman. La indulgente amistad moró en su seno, La piedad en sus manos dadivosas, Y en su rostro el gracioso Aire de la virtud y su reposo. ¡Oh mil veces felice quien merece Loores tales! ¡oh sin par Jovino, A quien naciendo el cielo Dio liberal en joya rica al suelo! Vive; y en dotes y en aplausos crece, Que de mi musa ocupación gustosa Será, Jovino, en tanto Decir tu nombre en regalado canto.