Spanish poem
Un Día Que En La Vega
Un día que en la vega Bajo el nogal copado Que da a su fuente sombra Con los pomposos ramos, Cantaba entretenido, Con inocente labio, De mi suerte la dicha, Las delicias del campo, Casi a mis pies, seguras Se bañaban, jugando, Las sencillas palomas En un limpio remanso. Su bullicio y arrullos, Y sus besos y halagos Me cayeron, absorto, La lira de las manos. Libre yo, y ellas libres, Y uno asi nuestro estado, Por instantes se hacia Mi embeleso más grato. Una en medio las aguas, Cual pequeñuelo barco, Ufanándose riza Su plumaje galano: Otra fija, bebiendo, Del vivo sol los rayos, Y en el raudal se sume Para templar su estrago; Otra extiende las alas Cual dos móviles brazos, Y al corriente se entrega Que la va en pos llevando; Y otra en plácido giro Revolante en el llano, Torna cien y cien veces Del uno al otro lado: Agitándose todas, Y corriendo y saltando, Y cruzando y tejiendo Mil revueltas y lazos. Cuando allá de las nubes Cual flamígero rayo, Un milano sobre ellas Precipítase aciago; Que en sus uñas agudas Para bárbaro pasto De sus pollos, ¡ay! roba. La más bella inhumano: Sin bastar a salvarla En tan súbito caso De mis palmas y gritos El estrépito vano. Derramado y sin orden, Con mortal sobresalto, Del ladron ominoso Huye el tímido bando; Y yo, el alma cubierta De amargura y espanto, Con la vista le sigo, Con mi voz le amenazo. ¡Desvalida inocencia, Siempre mísero blanco Del poder fiero, siempre De sus iras estrago!