Versos Spanish Julio Flórez ¡Oh Patria!...

Spanish poem

¡Oh Patria!...

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Cuando el último acorde de mi lira resonó en la gran sala, «¿Quién eres?» —preguntaron— y yo dije: —«¡Soy el último bardo de mi Patria!». —«¿Y en dónde está tu Patria?» —prorrumpieron con ruidosa algaraza— orientándome entonces, con el dedo les indiqué tu posición exacta. —«Allá —les dije— tras de aquellos montes y tras de aquellas nubecillas blancas, y tras de aquellos oros derretidos que el sol mugiente en el azul estanca. Allá tras de esas brumas soñolientas de múltiple color está mi Patria». —«Un mar inmenso de rugientes olas la áurea cabeza sin cesar le baña, y el más ciclópeo de los ríos todos es escabel de sus preciosas plantas. El Pacífico azul, por occidente lame las curvas de su flanco y canta; el Magdalena turbio, caudaloso, conduce la riqueza a sus comarcas, y el océano Atlante, confidente, le anuncia la grandeza de sus aguas». Todos me interrumpieron: —«Dinos cómo es tu Patria» Entonces les hablé de tus tesoros: Del oro que dormita en tus entrañas, de tus cielos radiantes y profundos, de tus cumbres riscosas y nevadas, de tus lagos, tus huertos y tus flores y de tus frondosísimas montañas. Les hablé de tus aves y reptiles, de tus hórridas fieras y tus pampas, de tus muelles arroyos cristalinos, de tus ricos filones de esmeraldas, de la mole opulenta del Tolima y del ronco fragor del Tequendama. Les hablé de tus sabios y poetas, de las rojas batallas que por tu libertad ensangrentaron valles y riscos y llanuras y aguas. Les hablé de tus héroes: de Ricaurte, el sublime suicida que a las altas regiones de lo eterno en una nube de humo y en el estruendo de una salva gigantesca voló... por darte vida y asegurar tu libertad... ¡oh Patria! —«¿Y tú la quieres?»— me dijeron todos— y yo les respondí: «¡Cómo no amarla» si allí nací, si mi niñez tranquila rodó en su seno como fuente clara; si allí mi loca juventud fue viva y ardiente llamarada. Si allí los huesos de mis padres duermen en una eterna y silenciosa calma, si allí brilla mi gloria como brilla el rocío en las hierbas y en las ramas; si en su suelo están todas mis raíces, si allí dejé mi corazón... mi amada! Entonces todos exclamaron: —«Dinos... Y esa tierra feliz... ¿cómo se llama?» —¡Colombia! —dije— y me contuve, y luego sentí la quemadura de una lágrima... Mas al pensar que han sido mis pasiones vena doliente de tu cuerpo, ¡oh Patria! Y que mi voz se acuna en tus caminos hecha canción y rebeldía de alas, sacudí cabizbajo mi pañuelo; saqué mi pobre lágrima; conformé mi agonía de la ausencia, les dije ¡adiós! Y proseguí mi marcha...