Spanish poem
Todos Al Verla Pasar
by Julio Flórez
Todos al verla pasar cabizbaja, sola y muda, camino del ancho mar, murmuraban: es «la viuda» que va a la playa a llorar. «La viuda», así la llamaba el tumulto pescador que la servía y la mimaba y que siempre la alentaba con un «¡ten fe, ten valor!» Mas ella se fue agostando lentamente como una corola de invernadero: ya sólo de cuando en cuando, pálida como la luna, iba al desembarcadero. Iba a mirar compungida la melancólica danza del piélago mugidor; a dar aliento a su vida, dando vida a su esperanza y esperanza a su dolor. Iba a mirar de hito en hito, de los otros pescadores las otras barcas pasar; imploraba al infinito con dulcísimos clamores, y se sentaba a llorar... Más de tres años hacía que su novio, un pescador, modelo de bizarría, un día otoñal se había ido a empezar su labor; y a la rada no volvía... ¡no volvía el pescador! Cuando entre la mar y el cielo alguna vela lejana iba desflecando el velo brumoso de la mañana, trémula, absorta y ufana, sacudía su pañuelo... ¡Y al desataviarse el día era de ver su reproche cuando aquella vela huía lentamente y se perdía como una garza... en la noche! Como la crónica cuenta que no sopla el vendaval ni el carro de la tormenta en relámpagos revienta nunca en aquel litoral, dijeron que una sirena al pescador aquel quiso hacer suyo en la mar plena, en aquel día otoñal, y lo arrastro de improviso a su tálamo de arena, de conchas y de coral.