Spanish poem
Trova
by Julio Zaldumbide Gangotena (1833–1887)
Son tus ojos dos estrellas que derraman luz y amores celestial; y luces entre las bellas, como el lirio entre las flores virginal.
Tú, la más linda en la danza, tú, la de más gentileza, más primor; y puestas en la balanza mil bellezas, tú belleza la mejor.
Feliz aquel que se abrace en la lumbre de tus ojos seductores; feliz quien su vida pase en tributarte de hinojos su amores;
y por ti viva gimiendo, por ti viva suspirando, por ti muera; aunque se fuere volviendo un sueño el bien que, soñando, de ti espera:
que no han de ser duras penas las que por ti en los amores le vendrán, y del amor las cadenas pesadas no, mas de flores le serán.
Dichoso quien de tu boca suspire por solo un beso de ambrosía, y en la ilusión que él evoca, sea tu sombra su embeleso, noche y día.
Y de la noche a la aurora de un alba a la otra, soñando, crea cierto que de hinojos te enamora, y entre un sí y un no, temblando, dude incierto:
que esa angustia que le prensa, esa profunda zozobra que le abisma, tiene en sí su recompensa: el dulce placer que cobra de sí misma...
¡Oh, quien goce de tu amado labio las sonrisas llenas de consuelo, podrá decir que ha gozado en este valle de penas todo un cielo!
Y aquel feliz que obtuviera un beso en prenda inefable de tu amor, ¡vive Dios! que no dijera que la vida es yermo horrible de dolor.