Versos Spanish Leandro Fernández de Moratín Al Excmo Sr. Príncipe De La Paz Por Su Matrimonio Con La Hija Del Infante D. Luis. Coplas De Arte Mayor

Spanish poem

Al Excmo Sr. Príncipe De La Paz Por Su Matrimonio Con La Hija Del Infante D. Luis. Coplas De Arte Mayor

by (1760–1828)

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A vos el apuesto complido garzón asmándovos grato la péñola mía, vos faz omildosa la su cortesía con metros polidos vulgares en son; ca non era suyo latino sermón trobar, e con ese decirvos loores calonges e prestes, que son sabidores, la parla vos fablen de Tulio e Marón. Por ende, si tanto la suerte me da, maguer que vos diga roman paladino, fiducia me viene que lueñe e vecino la gen acuciosa mi carta verá e vuesas faranas que luego dirá gravedosa estoria por modo sotil serán de Castiella mil eras e mil membranza placiente que non finirá. E tanto meresce falagos de amor aquel que alegroso nos dio bienandanza e al común conorte la mucha amistanza ovo de Don Carlos, el nueso Senor. Sepades, le dijo, buen alcanzador que en todo el mi regno vos fago imperante a tal que del sceptro dorado, pesante, la grava fadiga semege menor. Catad que mis fijos demandan de mí de ser aducidos en sancta equidad a non acuitallos las mientes parad en ropas abonden e pan otrosí e cuando mis tierras (que tal non creí) mesnadas de allende osaren correr, faced a los míos punar e vencer, ca siempre ganosos de liza los vi. E ved non fallezcan a tal ocasión lorigas, paveses, e todo lo al, e mucho trotero ardido e leal de los más preciados que en Córdoba son, e naves, con luengo ferrado espolón, guarnidas de tiros que lancen pelotas non cuide aviltarnos, mandando sus flotas la pérfida gente dallá de Albión. E guay non aduzga mintrosa la paz al valor nativo dañinos placeres nin seyan sofridos los vanos saberes que mucho del orbe turbaron la faz allí do pregonan holganza e solaz, allí rudo vulgo e sandio se inclina, divaga sañoso, virtud abomina; que tanto en él puede logüela sagaz. Empero non yaga de error circuido la sciencia le amuestre su puro claror non cure atristado ventura mayor en buen regimiento guardado e punido: ansi el caballero ruando lucido acucia o detiene la alfana que monta, e parte, al agudo estímulo pronta, o dócil se para el freno sentido. A tal platicaba la su señoría, e cedo el Magnate respuso a Don Rey: non fuera nascido de alcuña de ley se al vueso talante non obedescia. Solene omenaje falto e pleitesía, (e dijol tomando la cruz del espada) que finque la vuesa merced acatada, e España recabde su prez e valía. De entonce colmalla de bienes cuidó la paz se posara a su lado yocunda, la cuita fenesce, de frutos abunda el suelo que en sangre la guerra alagó, la su dulcedumbre temores quitó del ome entorpido que yaz en tristura, e quisto de buenos la su derechura le fiz, é al inico sañoso aterró. E vímosle a guisa de diestro adalid, faciendo reseña la hueste real, mandar sus hileras, e a son de atabal poner a los ojos la marcha e la lid: ansi de los muros miró de Madrid la plebe agarena venir a cercalla, desnuda tizona en tren de batalla al fiero cabdillo que digeron Cid. ¡Oh, fuérale dado seguir el pendón que bordan castillos, barras e leones romper animoso por los escuadrones bárbaros de sangre teñido el trotón! Tímidos fuyeran jinete y peón en llama apurando sus tiendas caídas e al estrago horrendo matanzas e feridas, cuidaran que fuese Jacobo el patrón. Devédalo empero la pro comunal, e del alto alcázar do tiene su silla; segundo en potencia le acata Castilla; sotil palaciano, sirviente leal: largosa por ende la mano real quisiera abastalle de dones subidos; cual nunca de alguno non fueron habidos, siquier home bueno, siquier principal. E ved de cual arte ser quito pensó el Rey, que sesudo catara sus fechos: ayúntale dende con nudos estrechos al mesmo avolorio de donde nasció; e luego e si voceros mandó que cedo a la rica Toledo se vayan, e aquesa manceba garrida le trayan, fija del Infante que Dios perdonó. La flor de lindeza, donaire y mesura, en ella se adunan, la bien paresciente: de rojos corales su boca riente, sobrando a la nieve su tez en albura, la luz de sus ojos espléndida y pura, la voz falagosa, gentil su ademán; Florinda, la causa del nueso desmán, non ovo tal gesto, nin tal apostura. ¡Oh!, vivan entrarnos en plácida unión, jamás empescida de fado siniestro seyendo en el siglo criminoso nuestro de virtud ecelsa dechado e blasón la fama do quiera con alto pregón su prole ventura perínclita cante e aquisten ilustre memoria durante su nome, sus fechos, su clara nación.