Versos Spanish Leopoldo Lugones New Mown Hay

Spanish poem

New Mown Hay

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Aunque temprano, se aletarga el día en su blonda tibieza; un gran sosiego, si no turba, atempera la alegría dominical, del parque solariego. El otoño clemente que aún perfuma de reseda sus albas más tranquilas, mezcla con los follajes y la bruma tenues azules y difusos lilas. El tiple carillón del presbitero congrega a los rurales feligreses: un poco más allá del cementerio recién blanqueado, amarillean mieses. Si ya hay niebla—¡oh, muy poca!—es solo para dar a la aurora suavidad más bella, como polvo de arroz que mitigara sus excesivas rosas de doncella. En suspicaz enjambre, las amigas que libertara un oportuno asueto, vendrán a reposar de sus fatigas poco estudiosas, al jardín discreto. Otilia, presintiéndolas, madruga; y desoyendo a la mimosa abuela, se decide a emprender alegre fuga con su noble lebrel de centinela. Su paso turba el conventual mutismo del peinado jardín que se aburría, en el fácil rigor y el servilismo matemático de la simetría. Bajo la cofia de profuso encaje, su carita a la vez traviesa y boba, en la gracia apacible del paisaje como sombreada de quietud se arroba. Frívola ambigüedad forma su gala, prestando, con sutil coquetería, a su ciencia precoz de colegiala sus candideces de Hija de María. Y si cuando la embriaga la locura del columpio lanzado a todo vuelo, muestra sus piernas de ducal finura con la ingenua malicia de un pilluelo; En la capilla, en oblación austera, con piadosas ternuras acaricia un ensueño claustral—y si no fuera por el cabello, entrara de novicia. Contiene y turba su inocencia extraña; y cuando ríe con locuaces trinos, se piensa vagamente en el champaña que acidula los besos clandestinos. Desde el pasado abril, no bien completo, hay algo en ella levemente huraño, y su corpiño, en virginal secreto, junto con las manzanas se hinchó este año. Evoca un paje rubio su esperanza, como un poema de visiones rico, en el título azul de una romanza o en el tema de amor de un abanico. Ismenia tiene novios, y Clorinda da que hablar con su boda ya cercana; pero ella se conoce por más linda que Ismenia, que Clorinda y que Susana... Y el tren cuya marcha abrevia el plazo que separa a las lindas compañeras, con su fragor de colosal cedazo disipa en poívo de oro sus quimeras.