Spanish poem
¡Tero-Tero, Tero-Tero!...
¡Tero-tero, tero-tero!... Y fingen, rojas y alternas, Sus aceleradas piernas Los canutos del flautero. ¡Tero-tero!... Y así embauca Con su propio grito iluso, Lejos del huevo confuso De pinta pecosa y glauca. Todo el campo se alborota, Y con premioso desvelo, En un concéntrico vuelo Ya el grito en el aire flota. En su ala picaza oscila El sol que al trasluz la esmalta, Y parece que en voz alta Se alegra la luz tranquila. Desde el rancho, hacia el camino Mira alguien desde la puerta, Porque nunca desacierta Su anuncio de buen vecino; Que así, de noche o de día, Siempre cerca de la casa, Al ruido de lo que pasa Suelta su grito a porfía. Grito familiar que el viento Lleva por llanos y charcas, Aunque, según las comarcas. Tiene distinto el acento. Grito que al compás del ala Va en perentorios rechazos, Cual si espantara a cañazos A la gente intrusa y mala. Así, de intrépido modo Avizoran hembra y macho, Erguido el negro penacho, Pronto el espolín del codo. La gola que se le crispa, Fugaz tornasol dilata, Y el espolín escarlata Adquiere un brillo de chispa. O bien, con sagaz remusgo, Al soslayo se agazapa, Bajo su evasiva capa De adecuado color musgo. Y así vigila expedito, Con firmeza valerosa, Siempre claro el ojo rosa, Pronto siempre el claro grito. ¡Tero-tero! con la aurora Que ruboriza ese alarde. ¡Tero-tero! con la tarde Que nubes y campos dora. ¡Tero-tero! en el estero Que va la sombra aplomando. Y en el plenilunio blando, ¡Tero-tero, tero-tero!... ¡Tero-tero, tero-tero!...
¡Tero-tero!
¡Tero-tero!
¡Tero-tero!
¡Tero-tero!
¡Tero-tero, tero-tero!...