Spanish poem
Madrigal Religioso
En el hábito negro brilla el marfil pulido de tus manos, que tienen, como las que pintó el Greco, el alargado dibujo, el colorido anémico y la rara nobleza de expresión.
Manos finas y exangües que mueven tu rosario con lentitud de abeja que labra su panal; y vuelan por las páginas de tu devocionario, como los colibríes, de rosal a rosal.
Las miro, y sueño. Huelen a mirra sus marfiles. ¡Qué buenas si se juntan en la santa oración! ¡Qué frescas si se posan en las sienes febriles! Y sobre las heridas, ¡qué bálsamo de amor!
Las miro, y me parece que en días ya lejanos, con su virtud hubieran revivido mi fe. ¡Qué caricia tan pura guardarán esas manos, la soñada caricia que jamás sentiré!