Spanish poem
Mañana de Enero
En el Paseo del Prado.
Largas filas de troncos negros que, en lo alto, engreñan su varillaje y fingen un dibujo nipón hecho, a líneas obscuras, en seda blanca. Sueñan, a lo lejos, dos fuentes de colmado tazón.
Los árboles son gruesas barras de tinta china; el agua de la fuente de vidrio ahumado es; es un manchón de niebla la gente que camina, y el fango del suelo hunden las huellas de los pies.
Al fondo, el horizonte su espesa bruma prende con un clavo de plata, lívido y diagonal, y en planos nebulosos, el caserío extiende sobre el espacio una silueta fantasmal.
En la banca de piedra, cautivo del ambiente húmedo y penumbroso del invierno español, ¡qué solo y qué nostálgico mi espíritu se siente!... Me acuerdo de mis lares y digo de repente, como el Osvaldo de Ibsen: —¡Madre, yo quiero el sol!
Madrid, Enero 1919.