Spanish poem
La Adolescencia
by Manuel Bretón de los Herreros
En el romance anterior Dejamos, lector insigne, A nuestro héroe de marras En una especie de crisis; Que así se puede llamar Aquel tránsito difícil De los pueriles instintos los humos juveniles. Crepúsculo de la vida; (Que en efecto, menos vive Que vegeta el individuo En sus primeros abriles) Crepúsculo de la vida La adolescencia (otros dicen La pubertad) se inaugura Con los síntomas que siguen. A las doce navidades En unos se hace ostensible; En otros, menos precoces, No se muestra hasta las quince. Sombrea leve pelusa, Esto es, la barba en su origen, Aquella parte del labio Que frisa con las narices. Pasa la voz a la boca Desde la hueca laringe En problemático son Misto de tenor y tiple. Hierve la sangre en las venas, Cuyo humor acre, proclive (Que dijo el otro) rebosa Por la humana superficie. Panadizos y diviesos Al protagonista afligen, Y el corazón palpitante Quiere salir de sus lindes. Ignoradas sensaciones, Deseos indefinibles En el cerebro le bullen Y en el pecho le sonríen. No bien cambia el tonelete Y la valona de nipis Por la levita y demás Atavíos varoniles, Mira con fiero desdén Los trompos y los confites, Y si le llaman muchacho Se le amontona la bilis. Si antes estudió los géneros Sin saber en qué consisten, Lo que va de primo a prima Hoy sin vacilar distingue. El desarrollo de Adela Sigue con ojos de lince Y observa que con el suyo Simpático coincide; Que, mientras juzga su padre Que otros estudios prosigue, En la historia natural Hace progresos visibles; Y es con las primas cordero El que con los primos tigre Sin descifrar todavía La clave de este busilis. Mas de la inocencia cándida Pronto quebrados los diques, Se convierten en demonios Los que fueron serafines. Ni es maravilla que al Céfiro Cuando susurra apacible La frágil caña se moza Y se doblegue la mimbre. Naturaleza nos habla Halagüeña, inteligible; Su copa exhala perfumes... ¿Cómo rehusar el brindis? No es culpa de un pobre mozo Si hay sátiros que le pinten La virtud ruda y amarga, Fácil y goloso el crimen. Ni ¿qué mucho si el neófito Lo que más le agrada elige Entre el veto de su dómine Y el exequátur de Filis? Pecará...; yo no lo niego, Mas si, en efecto, delinque, Él purgará sus pecados Y exclamará: ¡parce mihi! ¡Mirad! Su lustro primero A duras penas fue triple, ¡Y ya aquella flor lozana Diclina su tallo humilde! El que ayer dio culto a Venus Hoy a Mercurio lo rinde, Y el pecho que amor henchía Lenta consume la tisis. ¡Qué dolor! ¡Oh adolescencia Estúpida! ¿Y es posible Que aún hagan muchos mozuelos Alarde de sus deslices? Por el flujo de hombrear ¡Cuántos publican la triste Vergonzosa pestilencia Que abrevia sus días! ¡Títeres!... Y hay mueble tan presumido, Que sin sentirla la finge Mintiendo palmas de mártir Cuando las llora de virgen. A otros les da por la gloria, Como a aquellos por la sífilis, Nuevo linaje de búhos, Aunque blasonan de cisnes. Genios son no comprendidos; Es decir, incomprensibles, Cuya misión en la tierra Es renegar de su estirpe. Sus númenes son vampiros, Brujas, espectros, caribes...; Su paraíso el infierno; Su vida, suplicio horrible. Oye el lúgubre ronquido Con que del mundo maldicen Que sólo han visto pintado En bïombos y tapices, Y el afán con que pretenden En fuego y sangre fundirle, Como el que abrasó la cama Para acabar con las chinches. Observa el raro contraste De sus gracias infantiles Con la seriedad ridícula De sus pláticas bilingües. Míralos cómo ponderan Desengaños que no existen, Pesares que no conocen, Placeres que no conciben. Para ellos todas las hembras Son Mesalinas o Circes, Ponzoña sus atractivos, Prostitución sus melindres. Y es porque ellas al muñeco Que arriesga amoroso envite Responden: «Límpiese el moco Y aparte; que no me sirve». Paciencia, ¡pobre zagal! Si al tormento sobrevives De no ser hombre cual piensas Ni niño como lo fuiste, Yo prometo que algún día Con ellas te reconcilies Y llames diosa del mundo A la que hoy llamas esfinge. Entonces... Mas para entonces Con otro romance en ristre Te emplazo. Este ya llegó Al opus coronat finis.
vive
tenor tiple
acre, proclive
géneros
primo a prima
veto dómine
exequátur
¡parce mihi!
Venus
Mercurio
hombrear
mártir
virgen
gloria
Genios son no comprendidos;
incomprensibles,
misión en la tierra
hombre
niño
Al opus coronat finis.