Spanish poem
«¡Oh Qué Gloria De Verano!
by Manuel Bretón de los Herreros
«¡Oh qué gloria de verano! Este es el tiempo del pobre. El campo produce ufano Para que a todos nos sobre. El sol, primera deidad Que el hombre absorto bendijo, ¡Brilla con tal majestad... ¡Qué regocijo!» Así se explicaba un sabio Con magistral continente. Yo, por no hacerle un agravio, No responderé que miente; Pero el buen hombre, a fe mía, No supo lo que se dijo Cuando en verano decía: ¡Qué regocijo! Si él suda, y el amo agarra, ¿Qué es a un cuitado el Agosto? ¿Verá con gozo la parra Si no ha de catar el mosto? ¡Haré yo buena barriga Mientras remando me aflijo Con que un filósofo diga: ¡Qué regocijo! Deme una quinta frondosa Que del calor me preserve, Y baño en agua de rosa Cuando la sangre me hierve, Y una carroza en que vaya A la corte y al cortijo; Y yo exclamaré: ¡Bien haya... ¡Qué regocijo! ¡Mas, por vida del Mogol!... El que cava en esa cuesta ¿Cómo ha de loar al sol Que le consume y le tuesta? ¿Y qué le espera en su choza? Un gazpacho, un pan de mijo, Y dormir sobre la broza. ¡Qué regocijo! ¡Pondera del sol luciente La sublime maravilla A esa familia indigente Prensada en una guardilla! Y allí el perro por compinche, Y entre la mujer y el hijo La mosca, el ratón, la chinche... ¡Qué regocijo! Anda al río y date un baño. Ni aun eso de balde haré; Y será para mi daño Yendo y volviéndome a pie. Mal, si salgo del rincón; Mal, si en casa me cobijo. ¡Qué deliciosa estación! ¡Qué regocijo! Y de memoria no hablo; Que a los pobres ganapanes En este Madrid, o diablo, Aun el agua cuesta afanes. ¡Dos horas estuvo ayer Para llenar un botijo Mi desdichada mujer!... ¡Qué regocijo! La fruta vale a dos cuartos, La hortaliza casi a cero. Los pobretes quedan hartos Con poquísimo dinero. Y a mí un torozón me casca, Y otro a mi suegra, de fijo, Y un muchacho se me atasca... ¡Qué regocijo! Al menos en el invierno Los pobres, si los enlaza Amor recíproco y tierno, Aunque duerman en la plaza, Unos con otros se abrigan, Y en su grato revoltijo No será extraño que digan: ¡Qué regocijo! Si uno, en fin, ama este infierno Y otro el frío destructor, El estío y el invierno;... Para mí todo es peor; Pues, con permiso del sabio, En invierno me encanijo Y en la canícula rabio. ¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!
¡Qué regocijo!