Spanish poem
«¡Qué Ridículo Vejete!
by Manuel Bretón de los Herreros
«¡Qué ridículo vejete! No sé cómo hay quien le sufre. Tose cuando no regaña; Cuando no predica, gruñe. Aguante él solo la gota Y el asma que le consume, Dolorosas consecuencias De livianas juventudes, Y no con su adusto ceño Desde el martes hasta el lunes Contra el reposo de deudos Y criados se conjure. Cuente sólo sus miserias Entre rezos y menjurjes Al confesor que le exhorte Y al médico que le pulse, Y deje a la juventud Que sin tregua ría y triunfe, Ya con felices verdades, Ya con ilusiones dulces. Deje gozar a Melisa, Pues hierve su sangre y bulle, Y cuando quiere bailar No la lleve al via-crucis. Deje retozar al niño, Y no impaciente murmure Si gusta más de su trompo Que del uniuscujusque. Harto es hacernos peinar, Aunque tanto nos repugne, La perdurable peluca Que su calva inmunda cubre, Sin las que a cada momento Nos está echando con fútiles Apotegmas que su boca Antes que articula escupe». Tales ausencias te guardan, Pobre anciano, enfermo, inútil, ¡Y dichoso cuando tienes Riquezas por que te adulen! Que al menos en tu presencia Con fingida dulcedumbre Su inicua aversión disfrazan A tus surcos y a tu mugre. ¡Cuitado! Cuando amorosos Los que heredarte presumen Te ponen los sinapismos Y los colchones te mullen, «¡Cuánto mejor descansara (Para su saco discurren) En la corte celestial Entre ángeles y querubes! Jaletinas y conservas Traigan de casa de Núñez, Que sin dañar el estómago Lo restauran y lo nutren», Dice otro; y si fuera médico, Su receta, no lo dudes, Diría: «Récipe... horchata De rejalgar, media azumbre». «Ese es un mal pasajero Que en dos días se destruye, Exclama Juan; no hay motivo Para tanta pesadumbre. Tenéis complexión de atleta Y resistencia de yunque. Largos años viviréis: Yo a Dios se lo pido...» ¡Embuste! Allá en sus adentros dice, Recordando lo de in pulverem Reverteris: «¡Plegue a Dios. No llegues al mes de Octubre!» Y en tanto, ¿de qué te sirven Pingüe renta, cuna ilustre, Si tus sentidos flaquean Y tus potencias sucumben? ¿Qué sensaciones aguardas De lo que tus manos hurguen Si descarnadas y trémulas La muerte en ellas se esculpe? ¿Cómo gozar de Rossini El grato, armonioso numen, Si apenas hiere tu tímpano El fragor de los obuses? ¿Qué han de oler esas narices, Aunque flores te circunden, Si el rapé las embadurna Y el catarro las obstruye? ¿Cómo gozar de las tintas Rosadas, verdes o azules Con que el sol viste los campos Y colorea las nubes, Si miope y legañoso, Dando acá y allá de bruces, No ves siete sobre un asno Aunque Rudaguas te ayude? ¿Qué vale que el ambigú, De la Risa te estimule Con perdices y faisanes O con salmones y atunes, Si despoblada tu boca De muelas con que manduques No puedes cubrir la mesa Sino de sopas o puches, O relajado tu estómago Por antiguos ambigúes Apenas consiente el pábulo De demócratas legumbres? Y si a tantas privaciones Cuando doce lustros cumplen Se ven, ¡ay dolor! sujetos Los marqueses y los duques, ¿Qué diré del desdichado Que en su ancianidad recurre A pedir de puerta en puerta Mendrugos para su buche? Si hay uno que le socorra Hay cuarenta que le injurien, Y cuando va por la calle No hay perro que no le aúlle. Si logra un día que San Bernardino le refugie, Aun para el bodrio que come Fuerza es que trabaje y sude; O con cepillo en cintura, Y sombrero que fue de hule, Y en la blusa remendada La imagen de un mapamundi, Sirve en el Prado candela, Que nadie lo retribuye; O comparsa de difuntos Les entona el de profundis. Pues ¿y el infeliz inválido Lleno de heridas y cruces Que mutilado se arrastra Sin pan, sin cama, sin lumbre? Pues ¿y el mísero cesante, Muerto de hambre cuando impunes Le insultan con su opulencia Cien ambiciosos gandules? Mas si no atajo la pluma Voy a escribir un volumen. Aquí acaba este romance Y aquí el poema concluye.
via-crucis.
uniuscujusque.
peluca
Núñez
Récipe
in pulverem
Reverteris:
Rossini
Rudaguas
ambigú
De la Risa
San
Bernardino
de profundis
He dicho, y añado ahora, Por epílogo y resumen, Que desde el lecho en que nace A la tumba en que se pudre, El que los sabios titulan Animal bípedo, implume... Es el más triste animal Que en el mundo se rebulle.
Animal bípedo, implume...