Spanish poem
¿Qué Hay En Madrid..., Que No Hay Nada?
by Manuel Bretón de los Herreros
¿Qué hay en Madrid..., que no hay nada? ¡Cosa extraña! ¿Cómo es que ha pasado entero un mes Sin una triste asonada? ¿Cómo es que uno y otro bando...? ¡Chist!... Se está deliberando. Se trata..., el asunto es serio, De arreglar el Ministerio. ¡Qué lujo el de mi vecina! ¡Oh, si aquello es un encanto! Pero el marido entre tanto Aguanta, calla y se arruina. Que en el gasto ponga tasa. ¿Cómo no arregla su casa? ¿Qué hace el buen don Eleuterio? Arreglar el Ministerio. Tremendo como un vestiglo Grita allí don Baltasar: «¿Aún hay quien quiera luchar Contra el torrente del siglo? ¡Movimiento! ¡Propaganda! No estoy por la gente blanda. La llaga pido cauterio. ¡Que se mude el Ministerio!» Otro sacristán de amén Dice: «Mande Pedro o Juan, ¿Qué importa? ¿No es buen afán...? Si todo va bien, ¡muy bien! Y al cabo..., de todos modos..., Para el nuevo y para todos Guardáis el mismo criterio... ¡Quieto, quieto el Ministerio! ¡Oh! Usted viene de Palacio. ¿Qué se dice? ¿Qué se sabe? ¿Quién va a dirigir la nave? ¡Eh!... La cosa va despacio... No obstante... Es de presumir... Todo no se ha de decir... En fin... Si no hay gatuperio, Se arreglará el Ministerio. Diz que la empleomanía Es crónica enfermedad Que en una y en otra edad Aflige a la patria mía. ¡Bah! Pintar como querer. ¿Cómo lo puedo creer Si en el hispano hemisferio Hay vacante un Ministerio? Y ¡vea usted! en el acto, De la mañana a la tarde Formaría Calomarde Un ministerio compacto. Cuando enmudece Castilla, Y hay cepo, y horca, y cuchilla, Y la ley pierde su imperio, ¿Quién no forma un Ministerio? Pero ¿en el día? ¡Ya es obra! Este no es buen orador; A aquél le falta vigor; Al de más allá le sobra. ¡Ni a la virtud más sublime El ingrato pueblo exime De su injusto vituperio Si brilla en un Ministerio! Bien sé yo que más de un tuno, Mientras sea subalterno, Si se le habla de gobierno Dirá: el mejor es ninguno. Y hay patriotas decididos Que se juzgarán sumidos En infame cautiverio Mientras haya Ministerio. Y en esa Puerta del Sol Algún quídam se pasea Que su heroísmo vocea, Su amor al pueblo español, Su alma generosa y pía, Su ardiente filantropía;... ¡Y sería otro Tiberio Si ascendiera al Ministerio! Pero, pues es natural Del público la impaciencia, Yo me hago con su licencia Órgano ministerial. Sepa el curioso lector Que en la Corte, salvo error, Averiguado está ya Quién el Electo será Entre tanto Desiderio. Ya se arregló el Ministerio.
Ministerio
Ministerio
Ministerio!
Ministerio!
Ministerio
Ministerio?
Ministerio?
Ministerio!
Ministerio
quídam
Ministerio!
Electo
Ministerio