Spanish poem
Soberbio Escudo
by Manuel Bretón de los Herreros
Soberbio escudo; Campo de gules; Aquí banderas; Más allá cruces; Y la corona Que ciñen duques; Landó soberbio, Gran servidumbre; Y en letras gordas: «¡Alto!, no subes Si antes no hablas, Oh transeúnte, Con mi portero Domingo Núñez». Pero juzgado Por sus costumbres, Ese heredero De hombres ilustres Tiene más vicios Que ellos virtudes. No es oro todo Lo que reluce. ¡Qué buen sujeto Don Gil Bermúdez! Su bolsa franca, Su trato dulce, Su humor festivo... ¡Si es un estuche! Y no haya miedo Que a nadie insulte; Y nadie paga Donde él rebulle; Y con las mozas ¡Lo que él consume!... Pero a su casa Vaya el que guste; Vea a su esposa, Vea y pregunte... Bella, apacible Como un querube,... La mata el Judas A pesadumbres. No es oro todo Lo que reluce. Largo mostacho; Voz que te aturde; Torva mirada Que te confunde; Tiemblan las gentes Cuando él escupe. Denle cien hombres De los que él busque, Y los rebeldes Veréis cuál huyen: De una carrera Se van a Túnez. Pues ese Aquiles, Saco de embustes, Ni ha visto balas Ni olido azufre; Y sus proezas... ¡Que las anuncien Los hospitales Y los tahúres! No es oro todo Lo que reluce. «¡Vengan reformas! ¡Fuera gandules! ¡Qué de empleados! No hay quien los sume. Son sanguijuelas Que nos destruyen. Yo soy patriota Y hombre de luces; Y me postergan; Quieren que ayune... ¡Esto no marcha! Y el que lo sufre...» Así don Santos Me hablaba el lunes; Mas, ya empleado Junto a la cumbre, «¡Prudencia!, grita; La ley se cumple; Todo va bueno; Nada se mude». No es oro todo Lo que reluce.
No es oro todo
Lo que reluce.
No es oro todo
Lo que reluce.
No es oro todo
Lo que reluce.
No es oro todo
Lo que reluce.