Versos Spanish Manuel Bretón de los Herreros Vio A Don Pedro Don Vicente

Spanish poem

Vio A Don Pedro Don Vicente

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Vio a don Pedro don Vicente Saliendo de San Basilio, De vuelta a su domicilio, Y le dijo lo siguiente: «Perico, aquello da grima. Mientras yo, que soy tan franco, Corría de banco en banco Otro se llevó la PRIMA. Perdí la Comodidad, Y ¿adónde diablos se fue, Que por más que la busqué No di con la Probidad? Allí está sudando tinta La prensada Ilustración, Y Agrícola en un rincón Viendo si pinta o no pinta. ¿Qué oigo! ¡Brava pelotera Se va armando en Ultramar! ¡Cuánto lo va a celebrar La melosa Azucarera! Para eso la Propietaria Tiene el corazón tan ancho Que promete a cada Sancho Su ínsula Barataria, ¡Fuego! ¡Fuego!... ¡Dios del Cid! Arderemos en sus fraguas Si no lo apagan las Aguas... Que han de traer a Madrid. Y entre tanto a todos mima La PRIMA de varios modos, Y aunque es tan liviana, todos Se desviven por la PRIMA. Una ráfaga violenta Vino después en mal hora Y se oscurece la Aurora. Y el Iris de paz se ahuyenta. Y vana es la Actividad En tan fatal coyuntura, Aunque el Áncora procura Conjurar la tempestad. Clamo, tiemblo, titubeo Como una puerta sin gonces... ¡Quién me hubiera dado entonces El camino de Langreo! Llamado el Gas en su ayuda Fluctúa mi navecilla Entre el Puente de Sevilla Y las Aguas de la Puda. Llego a la altura de Ujíjar, Y si no rezo el trisagio Inminente era el naufragio En el Pantano de Níjar Otra vez el Iris sale, Y mi alma cobra Fomento Cuando juguete del viento Daba ya mi último Vale. ¡Ay! si muero en la jornada El fisco mi haber enfeuda, Porque aunque tengo una deuda Es muy desinteresada. Mas no que aludo a la PRIMA De mis pecados entiendas, Mujer de tan bajas prendas Que a todo el que da se arrima. Reniego de ella, y me fundo En su notoria falsía. ¿Cómo ha de ser prima mía La que lo es de todo el mundo? ¡Vieras luego allí qué acopios Para dentro de dos meses, Los unos contra los Treses, ¡Los Treses contra los Propios! ¡Vieras la extraña liturgia Con que allí más de un estulto Rindo fervoroso culto A madama Metalurgia!... La Zapa a muchos atrapa, Pero al volver de los dados No faltan escarmentados Que digan ¡zape! a la Zapa. ¡Qué corrillos, qué capítulos! Y nada de democracia, Porque todos (¡vaya en gracia!) Andan a caza de Títulos. Ya nadan en pesos duros Los Seguros de la vida; Ya teme al hacha homicida La vida de los Seguros. Bocas hablan cuatrocientas A un tiempo: quién de Trasportes, Quién de cuentas a las Cortes, Quién de cortes a las cuentas. Pero nuevas maravillas Preveo. Ese hombre (¡mirad!) Teme a la Publicidad Y consulta a las Cabrillas. ¡Y con qué solicitud A los párvulos obliga Doña Sociedad, amiga De la tierna juventud! ¡Y la condenada PRIMA, Incorregible ramera, Se prostituye a cualquiera Sobre la inmunda tarima! ¿Qué escucho! Ladran los perros, Y al ruido del esquilón Confuso se mezcla un son De flautas y de cencerros. Es una boda: ella y él Ganan con el yugo blando: Rico aunque viejo es Fernando, Bella y lozana Isabel. Vamos, si ella se acomoda Y encuentra el viejo un puntal... ¡Quién me diera, pesia tal, Los billetes de la boda! Mas dejemos al anciano Cayéndosele la baba. ¿Te acuerdas del que gritaba: A Madrid traigo en la mano? Pues no lo tomes a broma, Porque hoy en una cartera Cabe la Sierra Almagrera Sin faltar punto ni coma. Y yo sé de un adalid Que se mete en el bolsillo Desde el Rastro hasta el Barquillo A la Villa de Madrid. ¿Y viajar? ¡Me río yo!... Hay hombre que en dos minutos Se traslada a pies enjutos De Avilés a Mataró; Y otro sentado en su silla Remoja más de una vez El camino de Aranjuez En el canal de Castilla. Y en todo danza la PRIMA, Y todo el mundo la explota, Y a manera de pelota Ya está debajo, ya encima. Armado con un Martillo Anda por allí muy tieso El ciudadano Progreso Que escupe por el colmillo. Mas quien llama la atención Y es de todos festejado Es un señor muy finchado Que llaman monsieur Cupón. Y mientras campa la PRIMA, Buenafé, incauta doncella, Siempre saca alguna mella Si toma parte en la esgrima. Ni al que de astuto blasona Siempre su estrategia vale, Pues alguna vez le sale La criada respondona: Que allí el Similia Similibus Abunda, y es personaje De cuenta un tal AGIOTAJE..., Como quien dice Agibilibus». Más dijera don Vicente Si rápido como el viento No cruzara un Tres-por-ciento Atropellando a la gente. Dio fin con un ¡guarda, Pablo!, Tomando por otra vía, A su extraña algarabía De que no entendí vocablo. Pero entré luego en la estancia De donde mi hombre salió, Y un Corredor me sacó De mi feliz ignorancia. Allí supe ¡ay, a mi costa!, Merced a mi mala maña, Que de las plagas de España No es la peor la langosta. Allí aumenté por mi mal La turba inocente y crédula Que piensa que es una Cédula La piedra filosofal. Allí en una Operación Que me costó algunos miles Supe que hay más de un Aquiles Vulnerable en el Talón. Allí (y con esta plumada Pongo término a la rima) Entré a buscar una PRIMA Y pagué, ¡ay Dios! la primada.

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A Madrid traigo en la mano?

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El camino de Aranjuez

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