Spanish poem
El castigo de la miseria
by María de Zayas y Sotomayor (1590–1653)
Claras fuentecillas, pues que murmuráis, murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad, que vive libre y descuidado, y que mi cuidado en el agua escribe, que pena recibe, si sabe mi pena: que es dulce cadena de mi libertad. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad que tiene, el pecho de hielo, y que por consuelo, penas me previene: responde, que pene, si favor le pido, y se hace dormido, si pido piedad. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad que llama cielos, otros ojos: mas por darme enojos que porque los ama, que mi ardiente llama paga con desdén, y quererle bien, con quererme mal. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Y si en cortesía responde a ni amor, nunca su favor duró más de un día. De la pena mía, ríe lisonjero, y aunque ve que muero, no tiene piedad. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad, que ha días tiene la firmeza, y que con tibiezas paga mis porfías. Mis melancolías le causan contento, y si mudo intento, muestra voluntad. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad que he sido eco desdichada, aunque despreciada, siempre le he seguido, y que si le pido que escuche mi quexa, desdeñoso dexa, mis ojos llorar. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad que altivo, libre y desdeñoso vive, y sin reposo: por amarle, vivo; que no da recibo a mi eterno amor, antes con rigor me intenta matar. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad sus ojos graves y severos, aunque bien ligeros para darme enojos; que rinden despojos a su gentileza, cuya altiva alteza no halla su igual. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad que ha dado con alegre risa, la gloria a Belisa, que a mí me ha quitado; no de enamorado, sino de traidor, que aunque finge amor, miente en la mitad. Murmurad a Narciso, que no sabe amar.
Murmurad mis celos y penas rabiosas, ¡ay fuentes hermosas a mis ojos cielos!, y mis desconsuelos, penas y disgustos, mis perdidos gustos fuentes murmurad, y también a Narciso, que no sabe amar.